6/16/2016
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Según los pescadores de las Bahamas y las vecinas Caicos, los blue holes son la guarida de un enorme monstruo marino, llamado giant scuttle (pulpo gigante). Es tan temido que los pescadores se niegan a acudir a los blue holes por la noche. Resulta revelador que el vocablo scuttle, que en las Bahamas designa al pulpo y se supone derivado de cuttlefish (sepia), también significa "echar a pique".

Del estudio de los testimonios de pescadores, marinos, submarinistas (entre ellos el célebre comandante Cousteau) y científicos, recogidos en la región desde el siglo XIX, M. Raynal concluye que el lusca es un pulpo cuyo cuerpo alcanza 6 metros de longitud y 9 de diámetro.

En cuanto a los tentáculos, de hasta 30 centímetros de grosor, sobrepasan los 20 metros de longitud; aparentemente, están desprovistos de ventosas, o bien éstas sólo están presentes en los extremos.

Su peso se estima en unas 20 toneladas. La piel es de color parduzco, aunque puede cambiar de color cuando el animal se excita. Posiblemente está dotado de órganos luminiscentes.

En 1896, apareció varado en una playa de la isla Anastasia (Saint Augustine, en la costa este de Florida) el lugar del encuentro dio nombre al misterioso animal como El monstruo de San Agustin (St. Augustine Monster) El cadáver mutilado en descomposición era de un gran animal. De color rosa pálido, casi blanco (probablemente despigmentado), su carne tenía una consistencia muy dura, lo que la hacía muy difícil de cortar.

El Dr. DeWitt Webb delante del "Monstruo" de St. Augustine(1896)foto arriba

El cuerpo, de 6 metros de largo, 5 de ancho y 1,2 de altura, pesaba varias toneladas, y poseía varios muñones de brazos, uno de los cuales medía casi 10 metros. Según diversos científicos que estudiaron el cadáver, se trataba de un pulpo: la pequeñez de los escasos órganos internos que quedaban y la estructura muscular del cuerpo eran ambas características de un octópodo.

El profesor Addison Emery Verrill, zoólogo de la Universidad de Yale y autoridad mundial en cefalópodos, lo bautizó ese mismo año con el nombre de Octopus giganteus. Análisis histológicos y bioquímicos posteriores de los fragmentos conservados en la Smithsonian Institution (que están formados por colágeno casi puro) han confirmado la identificación.

Varios motivos han inducido a Raynal a suponer que este pulpo gigante pertenece al suborden de los cirrados. En primer lugar, las "manos peludas" del lusca. También la aparente presencia de dos aletas laterales en el cadáver de Saint Augustine y la frecuente confusión en los testimonios visuales entre pulpo y calamar (los pulpos cirrados, dotados de aletas y de costumbres menos sedentarias que los incirrados, son más semejantes a los calamares en anatomia y comportamiento). Por tanto, el nombre propuesto por Verrill, Octopus giganteus, no es válido, puesto que el género Octopus pertenece al suborden de los incirrados. Raynal ha propuesto el nombre Octopus giganteus.

Fuera de las Bahamas y las Caicos, existen testimonios similares, aunque más escasos, en Cuba y en la península de Yucatán; además, la geología submarina de esta última región es muy similar a la de las Bahamas. En la costa de Florida, sin embargo, aparte del cadáver de Saint Augustine, sólo se tiene el testimonio de la tripulación del U.S. Chicopee A0-41, que en 1941 observó un enorme pulpo muerto flotando cerca del barco; ambos cadáveres pudieron haber sido arrastrados por las corrientes desde las Bahamas. Existe también un informe aislado, sin confirmar, de Texas.Tambien se han publicado testimonios de avistamientos de pulpos gigantes , con tentáculos de más de 20 metros de longitud, en varias islas hawaianas, en los años 1950.

Pero volvamos a los pulpos. Recientemente, el 19 de enero de 2006, un pulpo gigante trató de alimentarse nada menos que con un minisubmarino controlado remotamente que invadió su territorio. El aparato, que exploraba el fondo del mar, cerca de las Isla de Vancouver, Canadá, fue atacado por el animal, que lo abrazo con sus tentáculos y trató de llevárselo a su guarida. Cuando los controladores subieron su máquina a la superficie (no sin alguna dificultad) encontraron dos trozos de tentáculo, gruesos como un brazo humano, aún prendidos a la superficie del artefacto.



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