12/03/2015
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Los investigadores nipones se encontraron con un escenario atroz en el interior de las embarcaciones, que habrían naufragado hace varios meses. Las únicas pistas: un trozo de tela que se cree que pertenecía a una bandera norcoreana y un cartel con la inscripción: "Ejército Popular de Corea".

El escalofriante descubrimiento reciente de once embarcaciones que encallaron en distintos puntos de la costa japonesa no deja de generar estupor. Según publica The DailyMail’, una flota de barcos a la deriva intrigó a los investigadores y cuerpos de rescate nipones, que procedieron a inspeccionar los barcos y se encontraron con el peor escenario: 20 cadáveres en avanzado estado de descomposición.

En declaraciones para la Corporación Radiodifusora de Japón (NHK, por sus siglas en japonés), los rescatistas estiman que los barcos permanecieron en altamar durante varios meses sin que nadie supiera de su ubicación. Eso es lo que más llama la atención, ya que resulta extraño que su posición no haya sido detectada por los radares marinos.

Por el momento, las hipótesis son muchas. Mientras avanza la investigación para esclarecer quiénes eran los tripulantes y de dónde procedían los navíos, únicamente se ha podido identificar un trozo de tela que se cree que pertenecía a una bandera norcoreana y un cartel hecho a mano con la inscripción ‘Ejército Popular de Corea’.

Con esos escasos elementos que surgen de los primeros análisis, algunos investigadores han arriesgado que los cadáveres podrían pertenecer a marineros norcoreanos, quienes habrían intentado escapar de su país. Según el IB Times, esas teorías apuntan a que podrían ser barcos con personas que han escapado del régimen de Kim Jung Un, y se han enfrentado a las inclemencias del Mar de Japón.

¿Podrían haber sido pescadores?

Sin embargo, la antigüedad de las embarcaciones, el diseño primitivo de sus cascos y la falta de equipos modernos como radares y otros sistemas de localización hacen suponer que tal vez fueran pescadores que simplemente naufragaron.

Este misterioso suceso ha vuelto a reflotar antiguos casos similares de barcos fantasmas, que aparecieron misteriosamente en las costas de diversos países. Uno de los más resonantes fue el del Baychimo, un carguero que en octubre de 1931 quedó atrapado en el hielo ártico a menos de un kilómetro de la costa norte de Alaska y llegó a navegar 40 años a la deriva. Sus tripulantes decidieron abandonar la nave y refugiarse de la tormenta en la cercana ciudad de Barrow.

Cuando, dos días después regresaron, el buque había desaparecido. Durante varias semanas exploraron la helada zona en busca del navío, pero no hallaron ningún indicio de su presencia. A finales de noviembre, tras una fuerte tormenta de nieve, la Compañía de la Bahía de Hudson, propietaria del carguero, ordenó detener la búsqueda, ya que, lo más probable era que se hubiera hundido. La última vez que se supo de esta nave fue en 1969, treinta años después de su abandono. En esa ocasión, fue localizado en una banquisa en el Mar de Beaufort.

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