12/06/2015
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“En verano hay que hidratarse”, ‘debemos beber ocho vasos de agua al día’, ‘tomar de un litro y medio a dos de agua cada día es bueno para la salud’. Mensajes como estos son cada vez más frecuentes, sobre todo en días tan calurosos como los que se presentan pero, ¿qué hay de cierto en estas recomendaciones? ¿Qué dice la ciencia sobre el tema?.
Margaret McCartney, médico de familia de Glasgow (Escocia), analiza estos consejos y expone la evidencia científica que hay detrás de estos mensajes. Según expone en un artículo publicado por la revista British Medical Journal, el lema de ‘beber de seis a ocho vasos de agua al día para prevenir la deshidratación’ “no sólo no tiene sentido sino que se puede desacreditar rigurosamente”. Y para ofrecer esta afirmación tan tajante menciona algunos estudios publicados en revistas científicas en los que se afirmaba que faltaban datos científicos sobre el beneficio de beber más cantidad de agua.
Además del análisis de algunos estudios que valoran el consumo del agua sobre la salud, McCartney hace hincapié en las recientes campañas que se han creado para potenciar la hidratación y señala que algunas de ellas, como la ‘Hidratación para la Salud’, obedecen a intereses de determinadas compañías, en este caso Danone, para aumentar sus ventas de agua embotellada. ‘Hidratación para la Salud’ ha presentado información basada en estudios sin calidad para su propósito inicial”, afirma.
Hay que distinguir entre los mensajes que puedan venir de la industria y los que vienen de las instituciones administrativas.
No fue hasta 2010 cuando la Agencia Europa de la Salud dictó sus recomendaciones sobre su consumo. Aunque es cierto que es más fácil calcular el nivel de desnutrición que el de deshidratación”. Las recomendaciones oficiales de consumo diario son: los niños deberían consumir 2,1 litros al día, mientras las niñas 1,9 litros. Las mujeres –adultas y mayores–, dos litros, y los hombres, 2,5. Mientras que las embrazadas deben aumentar este consumo en 300 mililitros y las lactantes, unos 700 mililitros más.
No solo somos lo que comemos, sino también, lo que bebemos. “El agua es el principal componente de nuestro organismo y representa, de media, el 60% de nuestro peso corporal. Por ejemplo, en los fetos es un 75%”, continuaba el experto: “El agua no es solo un solvente, también es un nutriente”.
Entre las funciones del agua, está la de transporte, su aportación en la secreción de desechos, su función linfática (“hace que la sangre sea más líquida y llegue a todas las partes del cuerpo”) y su participación en la regulación térmica ­–“el volumen de agua que se elimina diariamente por los riñones depende del estado de hidratación del organismo. Un litro equivaldría a unas 500 kcal”.
Lo más importante para estar bien hidratados es mantener en equilibrio el volumen ingerido con el excretado; aumentar el consumo si realizamos ejercicio intenso y en épocas de calor; leer la información nutricional de las bebidas que consumimos, tomar infusiones ligeras, sopas o bebidas bajas en calorías o lo que es lo mismo, todas las que contengan un 80% de agua y menos de 50 mEq/l de sal–, y seguir una alimentación variada, moderada y equilibrada.

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