11/30/2015
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Muchos sugieren que la separación de las aguas del Mar Rojo no fue obra de Moisés sino efecto de un tsunami. Quienes rechazan esta teoría, aseguran que no puede haber existido una ola con la potencia y la magnitud necesarias para la hazaña.

Sin embargo, investigadores de la Universidad de Columbia estudiaron un fenómeno similar que podría dar sustento científico a la hipótesis. A través del análisis de unas rocas de la isla de Santiago, al oeste de África, concluyeron que hace 73.000 años se produjo un megatsunami con una ola de 250 metros de altura que arrasó una isla entera.

Las inmensas rocas de 770 toneladas fueron encontradas lejos de la costa y a una gran altura. Inexplicablemente, el análisis de su composición revelaba que eran mucho más antiguas que el terreno donde se hallaban. Cómo habían llegado las rocas hasta allí se presentaba como un enigma irresoluble.

El grupo de científicos liderado por Ricardo Ramalho encontró una posible respuesta: un impresionante tsunami fue el responsable de arrancar las rocas de la costa y depositarlas a 200 metros sobre el nivel del mar. La investigación, publicada en la revista Science Advances, revela que esta ola (8 veces más grande que la que causó 230.000 muertes en 2004) se generó a partir el hundimiento de una ladera del volcán Fogo, situado en el archipiélago de Cabo Verde.

El Fogo, uno de los volcanes más grandes y con más actividad del mundo, entra en erupción cada 20 años y, según el estudio, experimenta el derrumbamiento de una de sus laderas cada aproximadamente 100.000 años. Por este motivo Ramalho nos pone en alerta: el devastador fenómeno podría repetirse en cualquier momento...



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