11/18/2015
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¿Nos han robado mas de 300 años? La hipótesis del tiempo fantasma afirma que sí. ¿Estamos ante la conspiración maestra de la Iglesia Católica? En el siguiente artículo intentaremos descifrar el enigma de la misteriosa teoría del tiempo fantasma.


En 1986, el historiador alemán Heribert Illig comenzó a desarrollar “La hipótesis del tiempo fantasma” Esta teoría afirma que entre aproximadamente los años 700 d.C. y el año 1000 d.C. son una mentira y nunca existieron.

Los seguidores de esta idea argumentan que los eventos históricos clave y figuras (desde Carlomagno a Alfredo el Grande) existieron en otro momento en la historia, o nunca han sido algo más que ficción. Quizás eran incluso el resultado de falsificaciones deliberadas por unos pocos individuos poderosos.

Pero, ¿es cierto? ¿Realmente estamos viviendo, no en el siglo 21, si no en el siglo 18?
Un momento fundamental detrás de esta conspiración fue la introducción del calendario gregoriano en el año 1582, bajo el pontificado de Gregorio XIII. Este es el calendario que conocemos y en la actualidad está en uso.

Sin embargo, el calendario gregoriano es en realidad una versión modificada del calendario juliano, que fue creado en el año 45 a.C. 

Sin embargo, tenía una falla significativa. Fue basado en los ciclos lunares, pero se calculó mal su longitud de manera que cada año del calendario sobraban 10.8 minutos de tiempo. 

Esto puede parecer poco, pero con el tiempo eran muchos los minutos agregados, y en octubre de 1582, el calendario gregoriano fue diseñado para remediar el problema del tiempo acumulado. 

Para ello, se hizo el calendario con 10 días menos. Este evento provocó las primeras preocupaciones de Heribert Illig.

Se calcula que los 1,627 años que habían pasado desde el Calendario Juliano que comenzó en el año 45 a.C, en realidad amasaron una discrepancia de 13 días. 

Omitiendo 10 días en 1582, en lugar de 13, el nuevo calendario sólo representaba el tiempo extra que se habían acumulado hasta 1282. Por lo tanto, 300 años habían desaparecido de los cálculos del Papa.

¿Pero de dónde el Papa consiguió un extra de 300 años? La mala calidad de la evidencia material atribuida a la Alta Edad Media, hace de este periodo, el candidato más probable de haber sido fabricado.

Los historiadores de la época han sido siempre muy dependientes de documentos escritos, algunos de los cuales han surgido más tarde como fraudulentos.

Por ejemplo, el historiador alemán Horst Fuhrmann ha destacado documentos falsificados por la Iglesia Católica Romana. Los registros medievales poco confiables han sido reconocidos como un problema de tal manera que, en 1986, una gran conferencia arqueológica se celebró en Múnich únicamente con ese tema. 

La interpretación de Illig era que claramente algo raro pasaba con los documentos de cálculo de fecha. Lo que es más, los teóricos sostienen que otros "hechos" históricos simplemente no cuadran.

La existencia de la arquitectura románica en Europa Occidental del siglo 10 parece anacrónica, teniendo en cuenta el tiempo que se supone que han pasado desde la caída del Imperio Romano. 


Esta conspiración sugiere que el espacio entre las dos eras en realidad era mucho más corta del que nos han llevado a creer, Illig también disputó la realidad de Carlomagno, rey de los francos que unió la mayor parte de Europa occidental durante el siglo noveno y sentó las bases para la Francia moderna y la Alemania, Illig escribió que 'comparando todas las biografías, pronto me di cuenta de que los logros de esta regla habrían requerido la vida de dos, tres o cuatro "hombres normales".' 


La hipótesis del tiempo fantasma, ofrece posibles autores intelectuales detrás de la invención de la Alta Edad Media. Un ejemplo de ello es el emperador del Sacro Imperio, Otto III, que gobernó hacia la conclusión del siglo 10.

El Dr. Hans-Ulrich Niemitz sostiene que el emperador vivió en el siglo séptimo, pero quería reinar en el año 1000 d.C., como es adecuado a su comprensión del milenarismo cristiano”.

Junto con el Papa Silvestre II, él y cronistas reconstruyeron el pasado, creando a Carlomagno como el modelo del héroe que él mismo quería ser’.

Durante el siglo séptimo, el analfabetismo era moneda corriente y nadie era dueño de un reloj. Para saber qué día era, los miembros del público tuvieron que pedírselo a un sacerdote. 

Con ambos eruditos y líderes religiosos de su lado, estos hechos podrían haber ayudado a llevar del emperador Otto una estafa de tales proporciones. Sin embargo, la mayoría de los académicos no le dan mucho crédito a la teoría del tiempo fantasma.

A pesar de las acusaciones de la imprecisión y la tergiversación teóricas, una variedad de técnicas de datación científica, como la dendrocronología o radiometría, corrobora la línea de tiempo que nos enseñaron en las clases de historia.

Por otra parte, los eventos astronómicos como eclipses y el cometa Halley se pueden fechar con precisión al mismo tiempo que los registros medievales los mencionan y registros detallados de China que se sincronizan con eventos europeos de acuerdo con el calendario gregoriano.


En cuanto al error en el calendario gregoriano, hay un argumento fuerte. El Papa Gregorio XIII quería el calendario corregido por 10 días, en lugar de 13, porque entonces la fecha de la Pascua coincidiría con la fecha oficial acordada en el Concilio de Nicea en el año 325, que se calculó utilizando el 'Vernal' Equinox.


No obstante, incluso los críticos admiten que la hipótesis del tiempo fantasma no puede ser refutada por completo, ni definitivamente.


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