10/12/2015
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Cuando la artista checa Veronika Richterová se dio cuenta que el plástico es un material muy maleable y fácil de encontrar decidió experimentar con él para realizar sus esculturas.




Estas hermosas esculturas, cuyo número llega a cien, dan nueva vida a miles de botellas de plástico, recogidas por todo el mundo.

La colección, llamada PET-art, cuenta con todo tipo de flora y fauna: desde una encantadora colección de cactus a un enjambre de murciélagos.


Creados mediante montajes y cortes creativos que juegan con los diferentes colores y formas que estos tienen.

A Richterová le gusta utilizar botellas de plástico brillante, principalmente de color verde o azul, para hacer esculturas de animales y plantas, o bien para diseñar objetos que tengan algún tipo de utilidad para la vida diaria, como espejos, lámparas, piezas de joyería, macetas y muebles.




Ella comenzó a experimentar con botellas en el año 2004, una vez descubierto, que es fácil de deformar con calor, lo que más tarde se convertiría en lo que ella llama “obsesión… durante muchos años “.







Hoy, diez años más tarde, recogió más de 3000 artículos de plástico de 76 países y ha creado cientos de hermosas esculturas de plástico reciclado.


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