10/31/2015
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En el organismo de esas personas en lugar de un ADN hay dos. Ellas pueden ser portadoras de genes ajenos durante años, hasta que algún caso revele esta extraña mutación.

¿Por qué se les llama personas quiméricas? ¿En qué medida esto puede incidir en su propia salud y en la salud de sus hijos? ¿Y cómo pueden llegar a ser esa llavecita, que abra la puerta de la curación de muchas enfermedades graves?

Pues bien, en biología los animales u organismos vegetales, compuestos de tejidos genéticamente heterogéneos, son denominados quiméricos. En el mundo son bien conocidos los experimentos del gran seleccionador ruso y especialista en genética Iván Michurin, el primero que se dedicó a crear plantas quiméricas mediante el cruce de dos ejemplares de distinta especie, para obtener un mayor rendimiento y una mayor resistencia a los factores climáticos desfavorables.

Pero el quimerismo se encuentra con mayor frecuencia en los vegetales, que en los mamíferos. Para estos últimos es un caso muy raro. Tanto más interesante en la historia protagonizada por la norteamericana Lydia Fairchild, quien tras divorciarse decidió que su marido le pagará los alimentos a sus hijos. Ambos tuvieron que someterse a un análisis de ADN para determinar la paternidad y maternidad correspondientemente.

Pero a la Sra. Fairchild le esperaba una gran sorpresa. Resultó ser que ella no es la madre de sus propios dos hijos, así como del tercero que llevaba en su vientre en aquel tiempo. Al principio los médicos supusieron que la causa podía ser una transfusión de sangre o el trasplante de algún órgano, pero Lydia jamás se había sometido a esos procedimientos médicos.

Las autoridades locales ya querían abrirle un juicio por fraude, cuando su abogado presentó al juez una nota de la Revista de Medicina de Nueva Inglaterra sobre quimerismo. Se decidió entonces realizar algunas otras investigaciones médicas. Resultó ser que el ADN de los hijos de la Sra. Fairchild confirmaba el parentesco solo con la abuela de ellos, la madre de Lydia. Únicamente después del análisis de los pelos tomados tanto de la cabeza como del pubis de la mujer se consiguió echar luz sobre este enigma. Resultó ser que estos contenían diferente material genético. El quid de la cuestión residía en que aún siendo un embrión Lydia absorbió a su hermana gemela y las células de esta última quedaron en su cuerpo. Así que aún antes de su nacimiento Lydia era una quimera. Después de los análisis le levantaron todas las acusaciones y en la televisión dedicaron a su historia un programa titulado Mi gemela esta en mí.

Hasta el día de hoy se han registrado unos cincuenta casos de quimerismo humano. En realidad, semejantes precedentes pueden ser muchos más.

La bióloga Svetlana Kasátkina dijo a La Voz de Rusia en qué casos el hombre puede tener dos grupos de genes y convertirse en quimera:
–El quimerismo puede desarrollarse en los humanos en varios casos, tanto de forma natural como artificial. Al primero corresponden los procesos que transcurren con el embrión durante el embarazo. Dos óvulos fecundados pueden fusionarse en uno, como en el caso de Lydia Fairchild, y proveer a su portador de un doble ADN. Existe asimismo el quimerismo de gemelos. En este caso los gemelos heterocigóticos debido a la unión de los vasos sanguíneos se transfieren las células recíprocamente. Y la última variante es el quimerismo natural, llamado microquimerismo materno. Se produce si las células del feto penetran en el sistema sanguíneo de la madre y se habitúan allí. Además, en tal caso, la progenitora puede librarse de muchas enfermedades.

En el caso del quimerismo artificial participa la trasplantología. Durante el trasplante de órganos a veces es de vital importancia que el organismo sea una quimera peculiar y no empiece a rechazar el nuevo órgano. Hubo un caso curioso, cuando a un hombre que contrajo el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) y padecía linfoma, le trasplantaron la médula ósea para curarle una de sus enfermedades y sorpresivamente también le curaron estas dos. El donante resultó ser el portador de un gen, que garantiza la resistencia a estas enfermedades y lo transmitió junto con la médula ósea al receptor. El quimerismo es un eje en la medicina que debe ser estudiado de forma multilateral, ya que su potencial es inagotable.
De modo que las personas quiméricas realmente pueden influir de la mejor manera sobre nuestro futuro. Los médicos no dudan de que el estudio de este fenómeno permitirá curar muchas enfermedades, que ahora parecen ser incurables.
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