10/04/2015
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Por Esha Dey


Cerca de una quinta parte de los países del mundo padecerán agudos recortes en el suministro de agua en 2040. El cambio climático sigue perturbando el comportamiento de la lluvia y cada vez hay más poblaciones necesitadas del precioso líquido. Así lo atestigua un análisis emprendido por el World Resources Institute (WRI), una organización sin ánimo de lucro que investiga los recursos que le quedan al planeta.

El estudio clasifica a los países afectados en función de la intensidad del castigo que recibirán. Aquellos donde se cree que la crisis será más severa ocupan los primeros lugares del escalafón. Y Oriente Medio sobresale como la región más vulnerable. 14 de los 33 países que tienen más probabilidades de enfrentarse a recortes en el suministro de agua, están allí. Entre ellos, están los 9 países de los que se sospecha que serán extremadamente castigados: Bahréin, Kuwait, Palestina, los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Omán y el Líbano.

"La región, de la que se puede decir que tiene los peores registros en recursos acuíferos, se apoya fuertemente en el consumo agua subterránea y de agua desalinizada, y se enfrenta a extraordinarios desafíos relacionados con el consumo de agua en el futuro", detalla el informe.

Hay otros países que muy probablemente experimentarán recortes en el suministro. Entre ellos se cuentan superpotencias económicas como Estados Unidos, China e India. Estos tres países ya batallan a día de hoy contra problemas de escasez, y seguirán padeciendo niveles parecidos hasta 2040. Claro que, algunas provincias, como el sudoeste estadounidense o la región autónoma de Ningxia, en China, podrían enfrentarse a un castigo colosal. Se contempla que el déficit pueda incrementar del 40 por ciento actual, al 70 por ciento en 2040.

Australia, Indonesia, Filipinas, Mongolia, Namibia, Sudáfrica, Botswana, Perú, Chile y distintos países del norte de África, también se enfrentan a un elevado riesgo de escasez de agua para 2040.

Los investigadores han dividido el mundo en distintas pequeñas áreas para acometer el estudio. Estas están asociadas a las previsiones de lluvia contempladas en la zona y al crecimiento de la demanda. Así, aquellos países en los que se prevé que su necesidad de agua alcanzará más del 80 por ciento de sus depósitos disponibles, han sido clasificados como países "de riesgo extremo" de escasez.


Charles Iceland, director de los programas de Comida, Bosques y Agua del WRI explicó que las previsiones de lluvia empleadas en el estudio están sacadas de modelos climáticos que prevén cómo cambiará el comportamiento de la lluvia si el cambio climático sigue su curso. Así que se espera que los países más cercanos a la línea del ecuador sean los más castigados.

"Los modelos climatológicos coinciden en señalar que en un clima cálido el agua que se evapora del Ecuador es la que ascenderá más alto en la atmósfera. Y de ahí se desplazará más al norte y más al sur", razonó Iceland. "De manera que los lugares donde llueve ahora van a ser ignorados mientas la columna de agua se desplaza más al sur y más al norte".

Además, de tales cambios de comportamiento de las precipitaciones, las previsiones de cuál será la demanda de agua en el futuro fueron calculadas de acuerdo con las estimaciones de crecimiento de la población y con el ritmo al que avanza el desarrollo económico de cada destino.

"En los países con mayor crecimiento económico el consumo per capita también es mayor", relató Iceland. Y vaticinó que la población mundial avanza firmemente rumbo a alcanzar el techo de los 9 mil millones de personas para 2050.

Si bien el cambio climático y el crecimiento demográfico son los factores dominantes, las dinámicas que influyen en los recursos de agua de cada lugar varían de región en región. El WRI prevé, por ejemplo, que Chile pase del nivel moderado de escasez que registró en 2010, a una abundancia extrema de agua para 2040. Ello se explica por la combinación entre el aumento de las temperaturas y los cambios de comportamiento de la lluvia. En cambio, Botswana y Namibia, que ya están lidiando con la escasez, verán como su situación empeora dramáticamente debido al cambio climático.

"El derecho fundamental al agua limpia es un desafío mayúsculo, incluso ahora, con el clima actual", explicó a VICE News Noah Diffenbaugh, profesor en la Escuela de la Tierra, la Energía y de las Ciencias del Medio Ambiente en la universidad de Stanford. Él también cree que la crisis del agua se desplegará de manera distinta según cada país y que exigirá medidas únicas y soluciones adoptadas a cada caso.

Por mucho que el cambio climático esté afectando el suministro, la agricultura - que se alimenta entre un 70 y un 90 por ciento del agua que cae en cada país - necesita una revisión exhaustiva. Así lo creen los expertos. Tecnologías más efectivas, cosechas más resistentes a la sequía, entre otras técnicas, podrían aliviar el sufrimiento.

Las consecuencias del aumento de la escasez del agua podría ser el caos y los conflictos, especialmente en lugares donde la situación ya es crítica, como Oriente Medio o África. Así lo contemplan varios estudios, entre ellos uno redactado por el departamento de Defensa de Estados Unidos.

El informe del WRI subraya la complejidad con la que se manifiestan tales amenazas.

"Para mí, lo más sobresaliente de este informe, es comprobar como un gran número de países en los que ya hemos observado un elevado nivel de tensiones geopolíticas, son los mismos que encabezan la lista de naciones donde la crisis del agua será más despiadada", advirtió Iceland.


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