9/22/2015
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Mide 7 metros y no tiene mal aspecto. De hecho, podría ser confundido fácilmente con una chimenea industrial muy moderna, o con alguna pieza artística. 

En realidad, el propósito de esta extraña torre es mucho más elaborado. Como hemos dicho, se trata de un purificador de aire diseñado para situarse en las ciudades y ayudar a controlar las emisiones de gases, especialmente aquellas que pudieran ser perjudiciales para los ciudadanos. La clave de todo está en la cantidad de aire que es capaz de limpiar a la hora: casi 30.000 metros cúbicos de aire a la hora. 


Por supuesto, en ciudades como Pekín con un nivel de contaminación muy alto, la presencia de una de estas torres podría pasar fácilmente inadvertida. Sin embargo, su diseñador Daan Roosegaarde asegura que con sólo una unidad, la calidad vida en un pueblo mediano o en un barrio pequeño podría mejorar sustancialmente. 


Los purificadores de aire gigantes funciona mendiante ionización. La parte superior de la torre es un sistema de ventilación radial que funciona con energía eólica. El aire entra en una cámara donde se cargan positivamente las partículas que lleva consigo. Al estar ionizadas, estas se pegan una de las paredes de la cámara, permitiendo que el aire limpio salga por uno de los extremos. 


Merece la pena señalar que dado que el proceso de ionización lleva carga positiva en lugar de negativa, esta torre no produce ozono. Puede parecer algo negativo, pero lo cierto es que se trata de una importante mejora. 


Se ha planteado instalar purificadores de aire gigantes en México, París y Pekín. De momento su creador está retocando un par de detalles, y luego planea dar una pequela vuelta al mundo, buscando ciudades en las que instalar su invento. Curiosamente, asegura que su principal objetivo es llegar a crear un mundo en el que estas torres no sean necesarias.


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