9/14/2015
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El desarrollo del nanoscopio, técnica que mereció el Premio Nobel de Química, ha permitido observar el interior de nuestras células como jamás imaginamos.

¿Qué le pasa a las personas miopes cuando se ponen por primera vez unas gafas? Aquello que aparecía borroso ante sus ojos comienza a verse de pronto con una extraordinaria nitidez. Algo inimaginable teniendo en cuenta que empiezan a observar objetos y personas que tenían delante, pero que por culpa de sus dioptrías eran incapaces de discernir. Algo así ocurre el nanoscopio, una tecnología que ha cambiado la forma de ver en biología.

Eric Betzig, Stefan W. Hell y William E. Moerner recibieron el Premio Nobel de Química en 2014 por la invención del nanoscopio, una técnica que nos ha permitido observar objetos y estructuras invisibles para nuestros ojos, dos mil veces más finos que el grosor de un pelo humano.

Nuevas gafas para investigar en biología
El avance ha superado también una importante barrera óptica, conocida como límite de difracción de Abbe. Y es que la difracción de la luz obstaculizaba que pudiéramos ver estructuras más pequeñas que las bacterias o las mitocondrias con el microscopio óptico. Gracias al nanoscopio, la ciencia es ahora capaz de sortear el el límite de Abbe de 0,2 micrómetros.

Nobel de Química

Como explica Timo Zimmermann, “la técnica nos ha permitido ver con mucho mejor detalle estructuras como las vesículas sinápticas, los poros nucleares o los cilios”. De esta manera, al igual que ocurre con las personas miopes y las gafas, ahora podemos observar con gran nitidez objetos que antes sólo discerníamos de manera borrosa.

El científico del Centro de Regulación Genómica de Barcelona también explica en Biocores que “el nanoscopio nos ayudará a mejorar nuestro conocimiento en biología, pues nos permitirá ver con gran resolución los componentes de una sinapsis entre dos neuronas o cómo las espinas dendríticas cambian su morfología durante la actividad neuronal”.

La mejor resolución posible hasta ahora
Una nueva investigación, publicada recientemente en Science, ha logrado mejorar todavía más la resolución del nanoscopio. El trabajo liderado por Eric Betzig ha superado la barrera de los 100 nanómetros, muy lejos del límite de difracción de Abbe de 250 nanómetros.

Nanoscopio

Su técnica ha sido desarrollada para mejorar la resolución del nanoscopio y ser capaces también de tomar fotografías mucho más rápido. La captura de estas imágenes nos permite ver el interior de las células como jamás habríamos imaginado, de forma que los científicos pudieron observar interacciones antes imposibles de discernir, que nos enseñan cómo funcionan y trabajan nuestras células.

Como han mostrado los científicos del Howard Hughes Medical Institute en este vídeo, el nanoscopio es una herramienta clave en biología, que muestra lo importante que resulta el avance tecnológico, además de la mera obtención de resultados. Al igual que ocurre en la vida real, estas peculiares “gafas” nos muestran por fin el interior de las células sin que tengamos que verlo tan borroso como antes.


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