9/23/2015
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Chile se desplazó 1,4 metros durante el terremoto del 16 de septiembre de 2.015. La tecnología permitió utilizar el radar del satélite Sentinel-1A para observar el terremoto que sacudió la costa central de Chile. Este terremoto de magnitud 8.3 en la escala de Richter disparó alertas de tsunami y evacuaciones en las zonas costeras del país sudamericano.

Con una duración de tres minutos, el poderoso terremoto que causó casi una docena de muertes, un millón de evacuados y daños materiales considerables, se produjo a lo largo del límite entre las placas tectónicas de Nazca y Sudamericana.

Combinando escaneos de radar del satélite Sentinel-1A del 24 de agosto y del 17 de septiembre de 2.015, los patrones con colores similares al arco iris muestran cómo la superficie fue elevada a causa del sismo. Interferogramas como estos permiten a los científicos cuantificar el movimiento de la superficie terrestre.

Contando las ‘rayas’, se estima que el terremoto causó un desplazamiento de 1,4 metros a lo largo de la dirección de visualización de la observación del radar. Además, se calcula que provocó un movimiento horizontal de 0,5 metros a lo largo de la dirección de vuelo del satélite.

Las imágenes por radar obtenidas por Sentinel-1A no tiene limitaciones climatológicas, se realiza de noche y de día, y están preparadas especialmente para que puedan ser utilizadas para realizar tareas vinculadas con el impacto del terremoto, así como medidas posteriores que derivarían en nuevos peligros para la población.

Geólogos chilenos que en lo particular vi y escuché en televisión tanto el día del terremoto, como en días posteriores, estimaban que el desplazamiento provocado por el terremoto era de al menos un metro, y en dirección Oeste.

El anterior terremoto, de 2.010, había desplazado la superficie alrededor de 3 metros, también en dirección Oeste. Este desplazamiento superficial, en este caso de Chile, se produce aunque no lo advirtamos, salvo en ocasiones en que la liberación de energía es tal, como en el sismo del 16 de septiembre último.

Aún en la etapa de comisión y validación, el satélite Sentinel-2A ha mostrado la explosión de algas en el Mar Báltico, y Sentinel-1A cómo se hunde Ciudad de México a causa de la extracción de agua subterránea; cómo se ve la súperpoblación de Tokio, Japón y el espectacular Salar de Uyuni, captado por las señales de radar.

Sentinel-1A fue desarrollado y es operado por la Agencia Espacial Europea (ESA). Fue el primer satélite lanzado como parte del Programa Europeo de Monitoreo Medio Ambiental Copernicus, que es conducido por la Comisión Europea.


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