8/16/2015
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Walter Riso:
Sólo se puede amar, y vivir, desde la autonomía personal y no desde la dependencia.
Autor de diversos bestsellers de autoayuda, se ha convertido en uno de las referencias inevitables en la bibliogafía sobre el crecimiento personal. Ha vendido más de 500.000 libros, que se han traducido a varios idiomas.
Escritor de origen italo-argentino, realizó sus estudios de psicología en la universidad de San Luis (Argentina) y en Medellín (Colombia). Obtuvo la especialización en Psicología Clínica en Barranquilla, Colombia. Desde hace más de 20 años trabaja como psicólogo clínico, práctica que alterna con el ejercicio de su cátedra universitaria y la realización de investigaciones y publicaciones en diversos medios. Actualmente es profesor de terapia cognitiva y coordinador general del centro de estudios avanzados en sicología clínica en Medellín (Colombia).
El aprendizaje de la autonomía.
La vida de Walter Riso aparece como un aprendizaje continuo de lo que predica, tal vez por eso convence tanto. Su biografía es la práctica continuada del cambio y la adaptación. Nacido en Nápoles, Italia, y con sólo 1 año, su familia se traslada a Buenos Aires. En una familia de cocineros (no casualmente “ese tipo de alquimia” es uno de sus grandes hobbies), a los 13 años se mudan a San Luis, en el ombligo de Argentina, para poner una pizzería, y vive la experiencia de la convivencia de dos grandes familias italianas bajo el mismo techo “tíos, primos, padres, hermanas, todo junto, revuelto y encantador”. Pero la pizzería “El Vesubio” quiebra y se ven obligados a regresar a Buenos Aires, donde Walter encuentra trabajo en una empresa que diseña ascensores y, al mismo tiempo, estudia Ingeniería Electrónic. No llegará a acabar la carrera poque, tras cinco años de estudio y a pocos pasos de la licenciatura, hace acto de presencia su faceta hippie y abandona los chips para seguir explorando el mundo. Vuelve a San Luis para empezar una nueva vida en terrenos nuevos como la Psicología y el teatro. ¿Por qué Psicología? “Porque estaba cansado de los chips, las matemáticas y los circuitos. Prefiero el software al hardware”. Hasta el golpe de estado de Videla cerrando universidades, cuando, junto con otros 8 amigos, se exilian a Medellín, Colombia.
Allí conoce a su primera mujer, psicóloga también, con la que tiene dos hijas, se separa después de 12 años de matrimonio y se interna en las llamadas espirituales de Oriente (budismo, hinduismo). Desde hace 6 años vive una relación de pareja estable y “emocionalmente autónoma”, tal como predica, con su segunda mujer.
Walter Riso (Riso en italiano significa arroz, y es que explorando en su árbol genealógico descubrieron que sus orígenes proceden de irlandeses arroceros llegados a Italia en el 1400) está convencido de que todos los problemas en su vida le han servido para crecer, desde la muerte de su madre cuando él tenía 19 años, cuando su padre cayó en depresión y él tuvo que hacerse cargo de la familia por un tiempo, hasta las ausencias de amor con tanto traslado y exilio, que le llevaba a escribir sin parar largas cartas cargadas de sentimientos, y que le permitió desarrollar su faceta literaria y su forma de amar libre y autónoma. Las ausencias le hacen creer en el amor independiente y la pérdida de amigos, durante la época de la dictadura, le acercan a Aristóteles (“Una vida sin amigos no merece vivirse”), y obras claves para él como su Ética de Nicómano y Sobre la amistad, de Cicerón.
Sus amigos le consideran “un guerrero”. Sus dos primeros libros de crecimiento personal, “Aprendiendo a quererse a sí mismo” y “Deshojando margaritas”, los escribió en una máquina Broders que funcionaba mal, lo imprimió él mismo y fue ofreciéndolo por las librerías, donde le aceptaban uno o dos, sin compromiso, convencidos de que no se iba a vender. “Persistencia cuando hay que persistir y resignación cuando hay que saber perder -dice Riso-. Yo uso ambas”.
Se recuerda como un adolescente rebelde, amante de la música de Vétales, Hendrix, Rolling Stone, las huelgas de hambre y las manifestaciones contra la discriminación. Lector empedernido de Herman Hesse, Borges, Cortázar, Spinoza, Montaigne, Krishnamurti y Kant. Digamos que “un rebelde racional”.
Riso tiene publicados 13 libros de crecimiento personal y cinco de tipo técnico. Suma y sigue, porque hacia fin de año sale al mercado otro sobre Terapia Cognitiva. Para él, que confiesa que “nunca tuve sueños de fama o dinero”, el principal objetivo es que su obra “sea útil”. Y para ello, considera que hay que salir de los esquemas demasiado rígidos de la psicología más tradicional y echar mano de otras fuentes aún más tradicionales, como la filosofía griega y las culturas milenarias.
Su filosofía.

Psicólogo especializado en Terapia Cognitiva y Magíster en bioética, combina sus conocimientos científicos con sus estudios de teatro (cuatro años) y Filosofía (otros cuatro). “Hay que volver a los griegos -dice-. Mi pasión es poder reunir psicología y filosofía en mis libros”.
Otros de sus objetivos son “la prevención y la promoción de la salud”. “La gente tiene derecho a la información y los psicólogos deben tener esa función de divulgadores”. Lo cual no quiere decir tener siempre a punto la respuesta y la receta. “Lo que pretendo es crear un espacio de reflexión donde la gente se piense a sí misma”. Promocionar el humor (“a veces negro, a veces gris; parte de la salud mental consiste en saber reírse de uno mismo de una manera constructiva”). Y renunciar a los escapismos, por muy optimistas que nos aparezcan (“resulta más efectivo ver las cosas como son, por eso prefiero el realismo al pensamiento positivo”).




Este libro está escrito por el psicólogo y psicoterapeuta cognitivo Walter Riso.
En el trata como la mente humana a la hora de procesar la información puede ser responsable de nuestro sufrimiento. Que debemos crear pensamientos motivadores que nos permitan una vida saludable y en armonía.
Muchas veces sufrimos por recuerdos distorcionados, por pensamientos negativos que no nos permiten apreciar la realidad con claridad.

En este nuevo libro de superación, Walter Riso nos aproxima al apasionante mundo de la asertividad y el respeto por uno mismo. El autor nos lleva de la mano de la psicología, en un lenguaje sencillo pero a la vez profundo, a comprender por qué a veces doblegamos nuestro espíritu, aunque tengamos la opción de no hacerlo. En palabras del autor: Cada vez que agachamos la cabeza, nos sometemos o accedemos a peticiones irracionales, le damos un duro golpe a la autoestima: nos flagelamos. Y aunque salgamos bien librados por el momento, logrando disminuir la adrenalina y la incomodidad que genera la ansiedad, nos queda el sinsabor de la derrota. ¿Quién no se ha mirado alguna vez al espejo tratando de perdonarse la sumisión o no haber dicho lo que en verdad pensaba? ¿Quién no ha sentido, así sea de vez cuando, la lucha interior entre la indignación por el agravio y el miedo a enfrentarlo? Aun así, en cada uno de nosotros hay un reducto de principios donde el ”yo” se niega a rendir pleitesía y se rebela. Tenemos la capacidad de indignarnos cuando alguien viola nuestros derechos o somos víctimas de la humillación, la explotación o el maltrato: podemos decir NO. En el proceso de aprender a querernos a nosotros mismos, junto al autoconcepto, la autoimagen, la autoestima y la autoeficacia, que ya he mencionado en Aprendiendo a quererse a sí mismo, hay que abrirle campo a un nuevo ”auto”: el autorrespeto, la ética personal que separa lo negociable de lo no negociable, el punto de no retorno. Detrás del ego que acapara, está el yo que vive y ama, pero también está el yo aporreado, el yo que exige respeto, el yo que no quiere doblegarse, el yo humano: el yo digno.


La motivación básica del presente texto es acercamos a estas emociones
benéficas, rescatarlas e integrarlas a la vida cotidiana, para que logremos recoger sus
enseñanzas y recuperar parte de aquella sabiduría natural que alguna vez tuvimos. Tal
vez debamos comprender de dónde venimos, para saber a dónde vamos. Y acaso, dejar
de buscar en la inmensidad del firmamento exterior, para indagar en nuestro propio ser.
En lo más primitivo de nuestra humanidad están las directrices que hay que seguir, sólo
debemos tomarlas y vivirlas a plenitud.



Quererse a sí mismo es quizás el hecho más importante que garantiza nuestra supervivencia en un mundo complejo y cada vez más difícil de sobrellevar. Curiosamente, nuestra cultura y educación se orientan a sancionar el quererse demasiado. Hay épocas para el amor y decretos sobre lo que es de buen gusto y de mal gusto. Si decides felicitarte dándote un beso, posiblemente las personas que te rodean (incluso el psicólogo de turno) evaluarán tu conducta como ridícula, narcisa o pedante. Es mal visto que nos demos demasiado gusto. Cuando pensamos en nosotros mismos por demasiado tiempo, nos contemplamos o nos autoelogiamos, se nos reprende: “Todos los excesos son malos”, se nos dice. Discutible. Algunos excesos nos recuerdan que estamos vivos. Nuestra civilización intenta inculcar principios como el respeto al ser humano, el sacrificio, el altruismo, la expresión de amor, el buen trato, la comunicación, etc., pero estos principios están dirigidos al cuidado de otros humanos. El auto-respeto, el auto-amor; la autoconfianza y la auto-comunicación, no suelen tenerse en cuenta. Más aun, se considera de mal gusto el quererse demasiado. Si una persona es amigable, expresiva, cariñosa y piensa más en los otros que en ella misma, es evaluada excexcelentemente: su calificativo es elde “querida”. Si alguien disimula sus virtudes, niega o le resta importancia a sus logros, es decir; miente o se auto-castiga, ¡es halagado y aceptado!No sólo rechazamos la auto-aceptación honesta y franca, no nos importa que seacierta o no, sino que promulgamos y reforzamos la negación de nuestras virtudes.




Este texto va dirigido a cualquier persona que quiera revisar su vida afectiva y hacer del amor una experiencia satisfactoria. No es un libro optimista ni pesimista, sino realista.
No encontrarás aquí las mejores reglas para vivir con tal o cual estilo, más bien lograrás establecer espacios de reflexión para comprender mejor tu relación de pareja y dilucidar hasta dónde se justifica luchar por ella o no.
El libro señala y profundiza la existencia de algunos estilos afectivos disfuncionales (maneras de amar) de los cuales sería mejor no enamorarse. No por ello estas personas no sean merecedoras de amor, sino que cualquier relación donde la integridad del “yo” peligre y los valores más importantes de uno deban ser negociados no vale la pena vivirla.



Sobre el mito de la fortaleza masculina, y la supuesta incapacidad de los hombres para Amar.


Visto en: https://luzarcoiris.wordpress.com/2013/05/30/descarga-de-libros-de-walter-riso/




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