5/06/2014
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Cuentan que el desaparecido Steve Jobs dijo una vez que “aquellos que están lo suficientemente locos como para creer que pueden cambiar el mundo, son en realidad los que pueden hacerlo“. Esta cita célebre es motivo de inspiración de todos aquellos jóvenes inventores y emprendedores que pretenden hacer de su sueño una realidad, a pesar de su temprana edad.

La frase de Jobs resume algunos de los trabajos más increíbles de esos “locos bajitos” que lograron cambiar el mundo con sus descubrimientos. Siguiendo la estela de científicos como Blaise Pascal, Walter Lines o Louise Braille, aún existen jóvenes inventores que desarrollan auténticas proezas para revolucionar nuestra sociedad. Ese también fue el ejemplo de Easton LaChappelle, un adolescente de 17 años que usó la impresión 3D para fabricar una prótesis robótica accesible para todo el mundo.

A esta lista de jóvenes inventores se une ahora el nombre de Shiva Nathan, un adolescente de sólo 15 años que ha construido un brazo robótico que puede ser controlado con la mente. Su dispositivo es en realidad una interfaz cerebro-ordenador, más conocida en inglés como brain-computer interface. Para construirlo, Nathan contó con la ayuda de la compañía NeuroSky, creadora de una máquina portátil para realizar electroencefalogramas del cerebro.

Gracias a este sistema, Nathan logró recopilar la actividad eléctrica de su mente en un ordenador o smartphone conectado vía Bluetooth. Y aunque inicialmente pensó en diseñar videojuegos controlados con la mente, el adolescente cambió de opinión. Su nueva idea, fabricar un brazo robótico que se moviera sólo con la actividad del cerebro, podría ayudar a miles de personas. ¿Lo conseguiría?

Nathan no es el único que creyó en su proyecto. En la última edición del Mobile World Congress en Barcelona, su prototipo fue premiado con 5.000 dólares. El adolescente, que pasó de pensar en videojuegos controlados por la mente a prótesis controladas por la actividad cerebral, recibió la admiración del sector tecnológico.

Y es que el dispositivo de Nathan sólo cuesta 1.000 dólares. Este precio es muy inferior a los costes actuales de las prótesis robóticas disponibles a día de hoy en el mercado, que pueden llegar a los 40.000 dólares. Con el galardón obtenido en el MWC 2014, el joven pretende mejorar el diseño de su dispositivo y lograr que pueda ser controlado con el movimiento de los ojos.

Su sueño, hoy convertido en realidad, es una muestra de cómo los jóvenes inventores pueden cambiar el mundo, como anticipara el mismísimo Steve Jobs. El sistema creado por Nathan podría ayudar a miles de personas que sufren amputaciones de sus extremidades superiores tras un accidente. La mezcla de robótica, neurociencia e ingeniería puede ahora mejorar su día a día.


Fuente: http://www.humansworlds.com/secciones/I_2014/tecnologia/brazo15.html
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