2/06/2014
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La Tierra es nuestra casa, en ella hemos nacido y evolucionado, las condiciones en nuestro mundo son perfectas para nosotros, pero ¿podría haber otro planeta aun más acogedor en nuestro entorno cercano? Pues bien, un análisis detallado que muestra condiciones tendrían que estar presentes en un sistema estelar para albergar planetas adecuados para la vida nos indica que Alfa Centaury B, el sistema más cercano a nosotros, seria la estrella perfecta para albergar un planeta “superhabitable”, un mundo lleno de islas, mares poco profundos y un clima suave, donde las condiciones necesarias para soportar una gran variedad de formas de vida podrían persistir durante más de 10.000 millones de años. Aunque hay un problema, si quisiéramos visitar ese paraíso tendríamos que enfrentarnos a una fuerza de gravedad de hasta cuatro veces más que la gravedad terrestre.

Normalmente suponemos que los mejores lugares para buscar vida extraterrestre son aquellos planetas que tienen un tamaño similar al de nuestro mundo y que se encuentran en la órbita de estrellas parecidas al sol. Pero nuestros mejores modelos de habitabilidad aplican únicamente unos pocos criterios, como el tamaño del planeta y la distancia de su estrella, en busca de mundos rocosos como la Tierra en órbitas similares a la nuestra.

“Pero nunca nadie había tocado la cuestión de si otros lugares pueden ofrecer incluso más ambientes benignos que el que ofrece la Tierra”, comenta René Heller de la Universidad de McMaster en Hamilton, Ontario, Canadá. Así que él y sus colegas analizaron en una serie de criterios adicionales, incluyendo la gravedad de un planeta hipotético, su edad y estructura interna, tratando de explorar nuevas posibilidades.

Nuestro mundo es el orgulloso hogar de la vida desde hace unos 3.600 millones de años, pero se estima que el planeta completo su formación hace 4.600 millones. También es cierto que su posición en el sistema solar nos permite disfrutar de un clima cálido, lo malo es que en realidad se encuentra cerca del borde interior de la zona habitable de nuestro sistema solar, y el sol se está calentando a medida que envejece. Con el tiempo, tal vez dentro de 1.000 o 2.000 millones de años, la Tierra podría convertirse en una estéril roca humeante, quizás, al igual que Venus, envuelta en una oscuridad mortal de dióxido de carbono y ácido sulfúrico.

En cambio, el análisis del equipo dice que la configuración regional perfecta para la vida podría encontrarse en un mundo un poco más grande que la Tierra que se encuentre en la órbita de una estrella naranja un poco más pequeña que el Sol. ”Quieres tener una estrella madre que puede mantener un planeta en la zona habitable de 7 a 10.000 millones de años”, comento Heller. Asi, ese tiempo extra podría ser suficiente para que los ecosistemas alcancen un estado óptimo en los que la florezcan diversas formas de vida.


También señalan que los planetas que sean un poco más masivos que la Tierra podrán lograr mantener durante mucho más tiempo el calor interno. Esto debería permitir la presencia de una tectónica de placas activa gracias a la cual se recicla el agua y los nutrientes, activar el ciclo del carbono y crear un campo magnético más fuerte que protegería a un planeta de la perjudicial radiación solar y cósmica de forma mucho más efectiva que nuestra propia magnetosfera y durante mucho más tiempo.

Sabemos que en la órbita de Alpha Centaury B hay un planeta rocoso, aunque demasiado cerca de la estrella. Pero los cazadores de exoplanetas nos han demostrado que raramente los planetas se encuentran solos, es decir, pertenecen a sistemas multiplanetarios. Así que podríamos encontrar un poco más lejos de la estrella uno de estos mundos super-habitables.

Aunque para que un planeta pudiese considerarse super-habitable, este sería tan masivo que sus montañas no se elevarían demasiado, imagínate unos terrenos casi llanos que se extienden hasta el horizonte. Así, sin grandes sistemas montañosos tampoco habría profundas hendiduras en la corteza, los mares serian poco profundos y en ellos podríamos encontrar archipiélagos similares a los de Indonesia y las Bahamas.

En nuestro mundo, en este tipo de entornos encontramos una mayor diversidad que la que existente en las profundidades del océano o los áridos centros de los grandes continentes.

Mientras que el equipo no se refirió específicamente al potencial para que la vida pueda surgir en los planetas super-habitables, Heller especula que una mayor gravedad mantendría la vegetación cerca del suelo y haría que la atmósfera fuese más densa, de esta forma, los animales terrestres probablemente serian mucho más bajos y robustos en comparación con sus homólogos terráqueos, aunque la mayor densidad del aire permitiría que otros animales más grandes también pudiesen volar.

Heller añade que la estrella Alfa Centauri B tiene unos 6.000 millones de años, esto significaría que de existir vida en su órbita, esta tendría una ventaja inicial evolutiva sobre nosotros. Pero, ¿sería esta vida inteligente? Hasta ahora, las búsquedas de señales de civilizaciones cercanas, como el programa SETI, no han logrado captar ninguna señal de nuestros potenciales vecinos.

Aun así, aunque el trabajo indica claramente los aspectos importantes relacionados con la habitabilidad de estas super-tierras, hay que señalar que, hasta que no encontremos un mundo super-habitable, la Tierra seguirá siendo el mejor lugar que conocemos para  la vida, al menos tal y como la conocemos.


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