11/26/2013
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Dos años después del tsunami que provocó la fusión de un reactor de la central nuclear de Fukushima, Japón aún no sabe cómo manejar el que tiene todos los visos de superar a Chernobyl como el accidente nuclear más grave de la historia. Un equipo de arquitectos japoneses han decidido volver la vista atrás, nada menos que al antiguo Egipto, para enterrar para siempre el núcleo radiactivo de la central: cubrir Fukushima con una gigantesco (faraónica, sería el término apropiado) sarcófago en forma de pirámide.
La idea forma parte del proyecto “Aprende de un milenio. Vuelve a la vida. Nunca olvides”, del Laboratorio Tsukamoto, que forma parte del Instituto de Tecnología de Tokio. Su fundador, el ingeniero Yoshiharu Tsukamoto que da nombre a la institución, explica así su ocurrencia (sería prematuro denominarle “proyecto”): “Cien años de conocimiento desde la era moderna no son suficientes en lo que concierne a los mega tsunamis, que ocurren cada 1.000 años”.
¿Y dónde mejor que el pasado buscar la inspiración para afrontar los desastres que nos azotan en el presente y el futuro? El equipo de Tsukamoto ha recurrido a las construcciones del Patrimonio de la Humanidad para bregar con los problemas actuales y mitigar los que están por llegar. Así, la Gran Pirámide de Giza inspira el sarcófago que podría cubrir la central de Fukushima, de infausto recuerdo, mientras la sólida muralla de Dubrovnik, en Croacia, serviría de modelo para proteger la costa de Sanriku de futuras olas gigantes.
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El proyecto “Pirámides para el Futuro” contempla enterrar Fukushima con una pirámide de bloques de cemento fabricados con la “enorme cantidad de residuos que permanecen en la zona del desastre”, según reza el proyecto. Esta idea pretende convertir la propia ciudad japonesa en una “unidad de almacenamiento de recuerdos”, que inspire a los niños a que pregunten a sus padres el por qué de esas estructuras piramidales en mitad de Japón (dando argumentos, por cierto, a los conspiranoicos del futuro).
La tercera pata del proyecto “Aprende de un milenio” está inspirado en el distrito comercial dePonte Vecchio, en Florencia, y sirve de inspiración para preparar el complejo del Castillo de Himeji, una de las zonas afectadas por el tsunami de 2011, ante futuras arremetidas del mar. El espectacular dibujo del proyecto puede verse en la exposición Arquitecturas después del Tsunami, inaugurada en Madrid el pasado viernes.
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El cuarto reactor de Chernobil fue cubierto con un gigantesco sarcófago de hormigón tras el terrible accidente de 1986, pero la estructura empezó a degradarse poco tiempo después y el pasado mes de febrero se derrumbó una parte del techo por el peso de la nieve. El gobierno ucraniano calcula que en febrero de 2015 estará listo el nuevo sarcófago protector, una faraónica (una vez más) estructura móvil de 105 metros de alto y 150 de largo que, esperan, evitará posibles fugas radiactivas durante los próximos 100 años. Y después, alguien se ocupará.
El proyecto “Pirámides del futuro” forma parte de la exposición Arquitecturas después del Tsunami, que puede verse en Madrid hasta el 9 de febrero de 2014.

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