11/25/2013
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A través de la tecnología de inducción magnética es posible construir carreteras que recargan coches eléctricos mientras éstos circulan sobre ellas.

Si una de las pegas que se ponen normalmente a los coches eléctricos es la falta de puntos de carga en las ciudades y en general en cualquier tipo de vía de circulación, hay investigadores empeñados en echar abajo este argumento. En concreto el sistema ideado por un equipo de la Universidad del Estado de Carolina del Norte, en Estados Unidos, proporcionaría a este tipo de vehículos una forma de carga inalámbrica que los convertiría prácticamente en independientes, pues recibirían la electricidad de las propias carreteras.

La visión de unas carreteras que recargan coches eléctricos, que estos investigadores han hecho técnicamente posible, no es precisamente nueva. En Corea del Sur este mismo año se han puesto en marcha dos autobuses eléctricos que realizan una ruta de 24 kilómetros a lo largo de los cuales van recargando su batería, sin que sea necesario que se detengan a repostar. El origen de la energía está en unos cables instalados bajo la superficie de las calles del recorrido.

Al igual que los investigadores de la Universidad del Estado de Carolina del Norte, el sistema coreano se sirve del campo magnético para transmitir la energía al vehículo. La idea de propulsar a los coches a través de las carreteras es tan antigua que en la exposición Futurama, celebrada en Nueva York el año 1939, el diseñador Normal Bel Geddes planteó vías que aportaban energía a los vehículos eléctricos que circulaban sobre ellas.


Han tenido que pasar muchas décadas hasta que se han desarrollado sistemas fiables, aunque su implantación comercial aún esté lejos. La problemática de los coches eléctricos está ligada a su autonomía. Para favorecer su autonomía se han inventado sistemas de carga inalámbrica, más cómodos, mientras que también se ha investigado para aumentar la duración de la batería.

Con la presente investigación, un vehículo eléctrico podría incrementar su autonomía de los 100 kilómetros a los 500 kilómetros. Ello sin que hubiera que rehacer las carreteras enteras, pues sería posible colocando bobinas de carga en el 10% de las vías. Su sistema tiene la particularidad de utilizar componentes electrónicos poco costosos para propiciar una carga inalámbrica a través de inducción magnética.

Los cargadores, situados bajo el asfalto, se conectan con una bovina que produce un campo magnético. Cuando un vehículo que cuenta con su propia bobina se coloca encima, los sistemas que proporcionan energía se activan y ésta se envía a través del campo magnético. Sin embargo, si no hay coches o no tienen receptor, la bovina genera un campo magnético débil, con lo que evita el derroche de energía.




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