11/17/2013
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Ocho millones de monedas de cinco céntimos de franco suizo desparramadas ante las puertas del Parlamento en Berna,  una por cada ciudadano del país, para que cada ciudadano reciba un salario por el solo hecho de estar vivo. Junto a las monedas, los colectivos promotores de la iniciativa entregaron el mes pasado las 125.000 firmas necesarias para que se celebre un referéndum sobre ello, cuya fecha no está fijada.


Los activistas entienden que en un país pequeño y rico como Suiza, y con la mentalidad de la mayoría de sus ciudadanos, pagar una renta a cada uno de unos 2.000 euros simplemente por vivir es posible. Entre otras ventajas, entienden que la gente trabajaría en lo suyo, aumentaría la productividad y, sobre todo, terminaría con la pobreza.


Los promotores admiten la rareza de la iniciativa, aunque recalcan sus ventajas. La gente no tendría que buscar desesperadamente un trabajo para subsistir y solo aceptaría aquellos que fuesen de su gusto, en los que se entregaría totalmente. También desataría la creatividad y aumentaría la productividad porque la mayoría de las personas se dedicaría con más pasión a su trabajo, generando así más valor.

Los colectivos entienden esta situación como la evolución lógica del estado del bienestar. El final de la pobreza sería semejante a lo que fue en su día la desaparición de la esclavitud o el fin de las leyes racistas, señalan.



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