11/17/2013
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La estudiante de doctorado de Washington State University Marianne Tarun ha demostrado la validez de la serendipia: el azar favorece a las mentes preparadas. Un error en su proceso de investigación ha dado lugar a un descubrimiento notable.

Tarun se dejó una muestra de un titanato de estroncio (una imitación del diamante) en un mostrador antes de probar su conductividad. Cuando se dio cuenta la muestra, que había estado expuesta a la luz durante varias horas, había aumentado su conductividad eléctrica de forma excepcional.

En estudios posteriores demostró que una exposición de apenas 10 minutos permitía incrementar esa conductividad en un 40.000% (400 veces lo normal). Aunque el resultado no era comparable al de los materiales superconductores, sí que era un descubrimiento muy interesante ya que el efecto se producía temperatura ambiente, mientras que los superconductores necesitan unas temperaturas muy bajas.

La conocida como la fotoconductividad persistente podría ser aplicada en campos como la transmisión de información en memorias convencionales para ordenadores. Según los responsables del estudio, esto podría llevar a crecimientos masivos en la capacidad de los datos a almacenar en medios construidos con estos materiales.


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