10/04/2013
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Un grupo de especialistas rusos inició las pruebas del primer robot destinado a trabajar en el espacio abierto. Los científicos creen que el aparato SAR-400 podría convertirse en el ayudante principal de los astronautas rusos que trabajan en la Estación Espacial Internacional (EEI).

Por el momento, el robot solo es capaz de realizar tareas simples cuyo cumplimiento puede presentar algún peligro para los astronautas como, por ejemplo, la revisión de aparatos espaciales que se encuentran en el exterior con el objetivo de buscar defectos y piezas averiadas para repararlas.

Los especialistas planean enviar el SAR-400 a la EEI en los dos próximos años y esperan que el robot pueda cumplir diferentes tareas durante los viajes futuros a la Luna y a Marte.

El SAR-400 es una obra singular: el robot reproducirá íntegramente los movimientos del operador que se encuentra en la Tierra. Si el hombre levanta la mano derecha el robot hace lo propio, si coge el lápiz y se pone a escribir, el ingenio técnico imitará estas acciones. El androide puede funcionar de manera autónoma actuando por cuenta propia y puede hasta tomar decisiones si éstas son introducidas en su programa.

El robot antropomorfo se necesita en órbita sobre todo para ejecutar trabajos peligrosos, dijo  a La Voz de Rusia Andrei Nósov, director de la sucursal moscovita de la compañía “Técnica de androide”:
—La vida del ser humano está por encima de todo. En el espacio sobran los riesgos y puede ocurrir cualquier cosa. El robot podrá realizar manipulaciones peligrosas reproduciendo los movimientos del operador quien lo controlará desde Tierra. El robot puede funcionar en la modalidad de imitación y en régimen automático. Esto es cómodo porque no resulta ni muy arriesgado y tampoco  muy costoso.

Este robot permite efectuar con gastos psicológicos y energéticos mínimos aquellas manipulaciones que no están al alcance de los sistemas robotizados estándar. Para evitar  la carga  psicológica a los astronautas, se intentó que el robot tuviera el mayor parecido posible al ser humano, cuenta el académico Alexandr Zhelezniakov, de la Academia de Cosmonáutica Tsiolkovsky:
—Los robots humanoides son más naturales para la percepción psicológica de los hombres a quienes esas máquinas deben servir. A los cosmonautas  les resulta más grato trabajar con ingenios técnicos que se parecen a ellos. Hasta cierto punto esto compensa la falta de comunicación con otros seres humanos. Antes hacíamos hincapié en el carácter funcional de los mecanismos. Por eso la creación de un robot humanoide de cuerpo entero marca un paso de avance.

Рero el desempeño en la Estación Espacial Internacional no será más que una etapa preparatoria para los viajes futuros a otros planetas. Después de 2014 andronoides de estas características serán enviados a la Luna, Marte y otros planetas. Y máxime que, aparte de las imágenes y los sonidos podrán transmitir sensaciones táctiles a la Tierra. El SAR-400 cuenta con un programa que lee los parámetros de presión en la superficie del guante del manipulador. Estos datos se convierten en cifras y a través del guante se transmiten a la mano del operador.

El primer robot humanoide fue llevado a la Estación Espacial Internacional por una expedición estadounidense. Pero aquel robonauta no se usa debido a fallos en su sistema de control. Los japoneses y alemanes también tienen planes de mandar sus androides a la plataforma orbital.




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