10/22/2013
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Un par de científicos de IBM buscan la forma de reducir el tamaño de los superordenadores para ponerlos encima de tu escritorio. La clave está en un liquido capaz de transportar energía y refrigerar a la vez. Llega la "sangre electrónica"

“Queremos instalar un superordenador en un terrón de azúcar. Para hacer eso, necesitamos un cambio de paradigma en la electrónica”. Con esta declaración de intenciones, el Doctor Bruno Michel simplifica la explicación del proyecto en el que está trabajando junto al Doctor Patrick Ruch para IBM. La idea es llevar un superordenador que hoy ocuparía la mitad de un estadio a un escritorio en el año 2060. ¿Cuál es la clave para reducir tanto el tamaño de la máquina? La palabra clave es “eficiencia”.

Actualmente, los ordenadores utilizan tan sólo el 1% de su volumen para procesar información. El resto del espacio es utilizado para alimentar y refrigerar el ordenador. Por otra parte, según los científicos, el cerebro humano es capaz de utilizar tan sólo el 10% de su volumen para esas tareas, utilizando el resto para procesar una gran cantidad de información, convirtiéndose en una máquina de cálculo perfecta situada en un espacio pequeño y que utiliza sólo 20 vatios.

Según Michel y Ruch, todo pasa por encontrar un líquido que haga las veces de ‘sangre electrónica’. Un líquido que permita transportar la energía hasta los chips del ordenador y que se lleve el calor generado. De esta forma, se podría reducir el volumen de un ordenador, ya que no sería necesario ocupar grandes espacios con dispositivos para refrigerar los componentes electrónicos y, además, los chips se podrían colocar en bloques.

Sin embargo, actualmente esta última idea es impensable debido al calor que se genera en el interior de un ordenador, un líquido que pasara a través de pequeños tubos entre cada uno de los chips haría posible reducir considerablemente el volumen de una máquina.

Si bien IBM ya trabajó en este sentido con el sistema Aquasar, ahora busca la evolución con un líquido que, además, sea capaz de transportar energía hasta los componentes del equipo. Al igual que la sangre transporta azúcar para llevarse después los residuos, IBM trabaja con el vanadio que, en estado líquido, sería cargado con electrodos y bombeado hacia el ordenador, hasta donde llevaría la energía necesaria para que sus componentes funcionen.


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