10/19/2013
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Este jueves más de nueve millones de personas participaron en California en el llamado 'Great ShakeOut' (la gran sacudida) un simulacro de megaterremoto con el que se quiere entrenar a los ciudadanos para que estén preparados para el inevitable "Big One".

El ejercicio -que tuvo un especial seguimiento en centros educativos y organismos públicos- se realizó por sexto año consecutivo con la idea de que la población pueda hacer frente al temido 'Big One', el terremoto de gran magnitud que, según los científicos, con toda probabilidad golpeará California en los próximos años.



Los cálculos más conservadores apuntan a que, de producirse un sísmo de magnitud +8,0 grados en la escala de Richter en la falla de San Andrés - que atraviesa de norte a sur esta región de la costa oeste de Estados Unidos- cerca de 2.000 personas morirían y habría más de 50.000 heridos. Los daños materiales superarían los US$200.000 millones.

Ante este escenario, las autoridades californianas consideran que es de vital importancia que los ciudadanos puedan valerse por sí mismos ya que, con las consecuencias devastadoras que tendría un sismo de esta magnitud, muchas de las infraestructuras básicas quedarían destruidas y los equipos de emergencia se verían desbordados.

"Queremos preparar a los ciudadanos para que puedan ser autosuficientes durante varios días después de un sismo, cuando no haya suministro de agua y electricidad. Lo que más nos preocupa no es el terremoto en sí, sino la situación que se vivirá tras el temblor".

"California es una de las regiones del mundo mejor preparadas contra los terremotos", para hacer frente a un sismo como el 'Big One', tendrían que tener "muchos más bomberos, equipos de emergencia y personal sanitario", algo que, según los expertos, resulta complicado dada la falta de voluntad política y los problemas presupuestarios.

Las advertencias de los geólogos

Los últimos grandes sismos que sacudieron California fueron el de Northridge (6,7 grados), en 1994, que dejó 57 muertos en el área de Los Ángeles, y el de Loma Prieta (6,9 grados), que se cobró la vida de 67 personas en San Francisco en 1989.

Estos temblores llevaron a la introducción de cambios en los códigos de construcción y a que se reforzaran las estructuras de los edificios que albergan hospitales y escuelas, así como las de algunos puentes y autopistas.

Los expertos insisten en que son los ciudadanos los que deben hacer todo lo posible para estar preparados, adquiriendo equipos de emergencia y suministros de agua y comida, y reforzando las estructuras de sus casas.



Fuente: https://www.facebook.com/groups/noticiasquenosalenenlosmedios/permalink/648258465207512/
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