10/30/2013
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Leandro Cabrera tiene 21 años y cursa el segundo año de la carrera de Medicina en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Mientras realizaba sus tareas en la cátedra de Anatomía, halló un nuevo nervio ubicado en la zona de una articulación. Su descubrimiento será publicado en revistas científicas de todo el mundo.

Mónica Farabello

Tímido pero muy decidido, Leandro Cabrera contó cómo llegó a estar en boca de todos los profesores e investigadores de la UBA. Con tan sólo 21 años, comenzó a dar sus primeros pasos en el mundo de la ciencia, la medicina y la investigación.

Leandro cursa los primeros años de una extensa carrera, que según cuenta y sueña, terminará con el título de médico cirujano.

Junto a su mamá Margarita y una de sus hermanas, comienza a relatar cómo se encontró con uno de los momentos que marcarán un antes y un después en su vida universitaria.

“Estoy estudiando medicina en la Universidad de Buenos Aires, en el segundo año y estoy haciendo la escuela de ayudantes. Es decir, un curso para ser docente de Anatomía en la UBA” comienza a explicar Leandro.

Y agrega: “Para ser docente universitario hay que aprobar dos materias; una que es disección, que es donde se trabaja con preparados cadavéricos y la otra que es pedagógica para aprender a manejar alumnos”.

El momento del hallazgo

En plena clase de Anatomía, Leandro Cabrera se encuentra con un nervio que no figuraba en ningún libro. En diálogo con ElDía, el joven estudiante de Gualeguaychú relató que “en la disección de un preparado cadavérico me encontró con algo que no estaba descripto en ningún libro. Esas se llaman variaciones anatómicas: existe la anatomía normal, las variaciones anatómicas normales o consecuentes y los hallazgos. Esto que hallé no estaba descripto en ningún archivo, en ningún trabajo. Es una variación nueva”, contó Leandro muy satisfecho.

Al respecto, informó que el descubrimiento fue “en un brazo izquierdo. Se trata de la llegada de dos nervios al músculo encargado de la flexión del codo. Esto le otorga dos vías nerviosas a ese músculo, que en algún caso cobra relevancia si se corta uno de los dos nervios porque la reacción va a seguir llegando al cerebro por el otro nervio. Esto tiene una funcionalidad tanto quirúrgica como neurológica”.

Este nervio no se conocía en el mundo de la medicina y la ciencia y fue Leandro Cabrera de Gualeguaychú, quien lo halló mientras estudiaba en su clase de Anatomía.

“Fui a buscar información”

Lejos de exaltarse o correr a avisarle a un profesor para ver de qué se trataba el asunto, el estudiante de medicina contó que se puso a buscar información del tema.

“Mi reacción fue buscar información. Lógicamente no la hallé porque era la primera vez que se descubría. Hicimos una junta con los doctores de la cátedra y me informaron que tenía que preparar el trabajo para presentarlo”, dijo Leandro, y agregó: “Fue meterse en un mundo de investigación totalmente distinto al que venía manejando; fue muy lindo porque siempre me interesó hacer investigaciones pero nunca me esperaba hacer un descubrimiento”.

Respecto a su descubrimiento, contó que el nervio ya tiene nombre y fue denominado “nervio accesorio del braquial”.

En este sentido explicó que “el braquial es el músculo al cual llega”. Esto fue presentado la semana pasada en el Congreso Nacional de Anatomía que se hizo en Rosario del 16 al 20 de octubre y ahora será presentado en revistas científicas: primero en Argentina y luego se pondrán en contacto para averiguar si alguna revista internacional está interesada.

No pedí becas

Leandro cuenta con el único apoyo económico de su familia. Aseguró que no cuenta con becas porque tampoco la pidió, pero que en la Universidad necesitarían apoyo para contar con mejor instrumental para las clases.

Sueña con ser médico cirujano y agradece a sus padres por siempre apoyarlo en sus decisiones. Sin dudas, es un ejemplo a seguir por miles de jóvenes que comienzan con un estudio terciario o universitario.

Con una sonrisa, contó que cuando expuso su hallazgo en el Congreso Nacional de Anatomía, los profesionales que lo evaluaron le preguntaron: ¿No sos demasiado chico para estar acá? Y él les respondió: Sí, pero mi mamá sabe que vine.

Leandro Cabrera, un ejemplo de estudiante que sin dudas, se convertirá en un eximio profesional de la medicina.



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