9/09/2013
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La agencia ARPA-E está decidida a reinventar un componente tan básico como son las baterías de coche eléctrico.

Uno de los inconvenientes para la adopción de los coches eléctricos son sus baterías. La necesidad de cargarlas – unida a la carencia de surtidores especializados –se añade al problema del precio. Además, este componente es uno de los más caros en un coche. Todo ello hace que una buena parte de la investigación se vuelque sobre este campo. La agencia nacional estadounidense ARPA-E es consciente de ello e incita a los científicos especializados a innovar en el terreno de las baterías de coche eléctrico, en la creencia de que se puede reducir el tamaño de las células entre un 20% y un 30%, disminuyendo también el coste de producción.

El mundo de la automoción podría obtener beneficios decisivos para la expansión de los coches eléctricos y, de paso, para la reinvención de una industria que a estas alturas se ve obligada a basar sus ventas en la innovación electrónica y energética, más allá de la mecánica y el diseño. La agencia ARPA-E (Advanced Research Projects Agency-Energy) ha señalado que la introducción de sensores avanzados en las baterías de coche eléctrico podría propiciar una reducción del tamaño gracias a la utilización de los datos recibidos.

Baterías de coche eléctrico: un interés en auge
Las células de las baterías de coche eléctrico constarían de sensores capaces de informar sobre el estado y el rendimiento de cada parte del componente, de manera que aumentaría la eficiencia y no sería necesario que la fuente de alimentación energética tuviera la envergadura que ahora tiene. Al contrario de otros avances basados en electroquímica, en este caso se trata de una coordinación derivada de la puesta en común de información. Desde ARPA-E han desarrollado un programa de 30 millones de dólares para incorporar la tecnología necesaria a las baterías.

Uno de los proyectos respaldado por ARPA-E consiste en la incorporación de sensores que no conducen la electricidad con el fin de que no afecten al rendimiento de la batería. El coste podría aumentar ligeramente, pero a la larga el precio se compensaría con un funcionamiento energético más efectivo.

La agencia estadounidense no es la única que está apostando por la renovación de las baterías. La startup Ambri trabaja en una versión líquida de este componente, que permitiría almacenar cantidades de energía muy superiores a los estándares actuales. Aunque el desarrollo está pensado para centrales eléctricas e instalaciones a gran escala, su uso en el transporte no deja de estar en el punto de mira.



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