9/27/2013
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El estudio de los agujeros negros de los océanos realizado por el Instituto Federal Suizo de tecnología (ETH) de Zurig y de la Universidad de Miami arrojó nuevos resultados y ahora los científicos dicen que cuentan con la manera de medir estas enormes masas de agua que fluyen, no se mezclan con las de su alrededor y participan significativamente en los cambios de clima global.

Según los científicos, los inviernos más tenues en el norte de Europa se deben a la corriente del Golfo, como parte de la corriente oceánica global que modela el clima, sin embargo, se descubrió que también está influenciado por enormes agujeros negros de hasta 150 kilómetros de diámetro.

George Haller, profesor de Dinámica no lineal en la ETH Zurich y Francisco Beron-Vera, profesor de estudios oceanográficos de la Universidad de Miami, informaron el 23 de septiembre que hallaron la manera de medir estas enormes masas de agua, ya que matemáticamente son equivalentes a los agujeros del espacio, y publicaron su investigación e la revista Journal of Fluid Mechanic.

Localizar estos vórtices en un océano turbulento se había hecho muy difícil y con este método la profesora de Oceanografía de Miami, Josefina Olascoaga, descubrió  un vórtice con las características de agujero negro en el Golfo de México, informó la ETH de Zurig.

Ahora Olascoaga intenta ver los efectos que tiene éste en la propagación de los vertidos de petróleo y otros productos que se encuentran presentes en el mar de la región.

Una de las características de estos agujeros es que crean una barrera a su alrededor y un círculo de anillos luminosos. Es algo similar a los visto en los agujeros negros del espacio.

Cuando un rayo de luz llega al agujero negro a cierta distancia hay una fuerte inclinación por la fuerza de gravedad que se une a la órbita circular. Se crea así una barrera circular formada por anillos luminosos. Esto es parte de la teoría de la relatividad de Einstein sobre la fotosfera.

Esta barrera  y similares líneas fueron descubiertas por Beron Vera y  Haller. Ellos observaron que actúan sobre algunos invertebrados marinos.

“En este sentido, las partículas del fluido se mueven como en una órbita cerrada, similar al movimiento de la luz en la fotosfera; y al igual que con los agujeros negros (del espacio) no puede escapar nada del interior de estas líneas cerradas de barrera, ni siquiera el agua”, señala el Instituto ETH.

Según Haller, es muy sorprendente que formen una "esfera de agua".

Estos vórtices no solo transportan plancton sino también a productos extraños al mar, como plástico y aceite de petróleo.

En los anillos de la Agulhas en el océano Austral, en el extremo sur de África estos generan el transporte de agua salada caliente hacia el norte.

El equipo de estudio hizo el seguimiento de estas aguas y vieron que por más de un año seguían sin mezclarse con el agua circundante.

Un ejemplo similar, dice Haller puede existir en el fenómeno de los huracanes, y en la gran mancha roja de Júpiter.

En su cuento “Un descenso a Maelstrom”, de Edgar Alan Poe el agujero negro del mar y su cintura y borde definido fue descrito con precisión según Haller.



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