9/11/2013
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Jaden Painegua, de dos años, se apoya en el hombro de su madre en la Campaña Sitio Occidental Banco de Comida Contra el Hambre, el 24 de julio de 2013, en la ciudad de Nueva York. El banco de alimentos ayuda a miles de residentes elegibles de Nueva York, proporcionándoles una asignación mensual de alimentos. (Spencer Platt / Imágenes Getty)

Políticos republicanos y demócratas tienen algo en común: ellos casi no mencionan a los pobres. No importa que los pobres sigan siendo un componente importante de la sociedad actual. Para todos los efectos prácticos, son una minoría olvidada. Por lo tanto, el Presidente Barack Obama habla de su empuje para lograr “un mejor trato para la clase media”, y John Boehner, portavoz de la Cámara de Representantes, dice: “No podemos hacer crecer la clase media y fomentar la creación de empleos mediante el impulso del gobierno y la elevación de los impuestos”. Los pobres se han convertido en una “mala palabra”, en la política estadounidense, a pesar de seguir siendo parte de la agenda inconclusa del Dr. Martin Luther King Jr.

La pobreza en Estados Unidos es demócrata. No muestra preferencia de raza, cualquiera puede verse afectado. Aunque las minorías raciales y étnicas tienen más probabilidades de vivir en la pobreza, las disparidades raciales entre los pobres se han reducido significativamente desde la década de 1970. Sin embargo, debido a la raza, los que no son blancos tienen un riesgo más alto, estimado en 90%, de estar económicamente inseguros.

En 2009, 47 millones de estadounidenses dependían de bancos de alimentos, un aumento del 30% por encima de los niveles en 2007. Los niños que viven en hogares encabezados por madres solteras son más propensos a ser afectados. Los Distritos Columbia, Oregón, Arizona, Nuevo México y Florida son los más afectados, mientras los menos afectados fueron: Dakota del Norte, New Hampshire, Virginia, Minnesota y Massachusetts.

Un informe de 2012 del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), reveló tasas alarmantes de pobreza infantil en Estados Unidos, especialmente en comparación con otros países desarrollados. Por ejemplo, Estados Unidos ocupa el segundo puesto entre todos los países medidos, con el 23,1% de niños que viven en la pobreza, poco menos de Rumanía, con el 25,6%.

Hoy, cuatro de cada cinco adultos en Estados Unidos luchan por encontrar trabajo, están cerca de la pobreza o al menos parte de su vida depende de la ayuda social, y hay el temor de que la situación empeore, al menos para los niveles más bajos en la escala económica.

El número de pobres en Estados Unidos se mantiene en un registro de 46,2 millones, o aproximadamente el 15% de la población debido en parte, a niveles todavía altos de desempleo. A pesar de sus elevados números, a veces se los llama “el mal invisible”, ya que tienden a vivir en pueblos rurales chicos en el centro de América, muy lejos de ser vistos por políticos y funcionarios del gobierno que no “sienten su dolor”.

De acuerdo con la Dirección de Economía Agrícola y Desarrollo de la Organización de Naciones Unidas para Agricultura y Alimentación (FAO), la “seguridad alimenticia”, se refiere a la disponibilidad de alimentos y acceso al mismo, por persona. Se considera que un hogar tiene seguridad alimenticia cuando sus ocupantes no viven con hambre o miedo de morir de hambre. En base a este criterio, 50,1 millones de estadounidenses viven en hogares con inseguridad alimenticia (33,5 millones son adultos y 16,7 millones son niños).

“La inseguridad económica” se ha definido como la ausencia periódica de empleo durante un año o más, y depender de la ayuda del gobierno, como de cupones de alimentos o ingresos por debajo del 150% del nivel de pobreza. Si las tendencias actuales continúan hasta el 2030, cerca del 85% de todos los adultos en la clase trabajadora de Estados Unidos, van a experimentar episodios de inseguridad económica, de acuerdo con Mark Rank, profesor de bienestar social de la Universidad de Washington en St. Louis. En 2011, 4,8 millones de ancianos (mayores de 60 años) estuvieron en inseguridad alimenticia.

La pobreza afecta a las personas al acceso a una educación y atención médica de calidad. Las comunidades de bajos ingresos no pueden pagar la misma calidad de educación en comunidades de altos ingresos. Las mujeres en situación de pobreza tienen más probabilidades de quedar embarazadas en edades más tempranas, y tienen menos recursos para atender a sus hijos. Muchas de ellas terminan abandonando la escuela.

La proporción de niños que vive en hogares con inseguridad alimenticia, les hace más propensos a tener problemas de salud asociados con nutrición y otras molestias. Los niños pobres tienen tasas más altas de mortalidad infantil, enfermedades crónicas graves, como infecciones respiratorias, menos acceso a la atención médica de calidad, a tasas de inmunización bajas, y aumento de obesidad, y sus complicaciones son más y más frecuentes.

¿Es este el panorama que esperamos del país más rico del mundo? Tal vez ahora sea el momento de que los políticos incorporen la palabra “pobreza” en su vocabulario.





Artículo original de lagranepoca.com
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