12/31/2015
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"Hoy nos encontramos en una nueva fase de la humanidad. Todos estamos regresando a nuestro origen común, y respetamos más a la Tierra: los pueblos, las sociedades, las culturas y las religiones. Intercambiando experiencias y valores, todos nos enriquecemos y nos completamos mutuamente...

Vamos a reír, a llorar y a aprender. Aprender especialmente cómo casar Cielo y Tierra, es decir, cómo combinar lo cotidiano con lo sorprendente, la inmanencia opaca de los días con la trascendencia radiante del espíritu, la vida en plena libertad con la muerte, simbolizada como un unirse a los antepasados, la felicidad discreta de este mundo con la gran promesa de la eternidad. Y al final habremos descubierto mil razones para vivir más y mejor, todos juntos, como una Gran Familia, en la misma Aldea Común, bella y generosa, el planeta Tierra."
Leonardo Boff.

Querida Familia, con Leonardo no puedo más que emocionarme, su dulce voz, su gentil estampa de viejecito sabio y la experiencia que viví con él hace algunos años,- donde, junto con todas las personas del recinto donde estábamos, nos levantamos a aplaudir de corazón a este hermoso ser, a quien la vejez no le impide viajar por todo el mundo para llevar su mensaje de genuina fraternidad bien lejos- hacen que su mensaje de hoy sea ‘miel y esperanza’ en mis oídos.

Leonardo es un ser humano lúcido, iluminado en su corazón, y sus palabras y la dulzura que emanan de él así lo demuestran.

No falla, cada vez que me emociono profundamente con alguien de la Tierra, aparece ante mí su cielo, o doble cuántico.

El yo cuántico de Leonardo Boff me habla…

Leonardo: Querida mía, mi cuerpo ya está muy viejo, pero no lo está mi corazón, quien es ardiente y joven y cree firmemente en la luz y la consciencia del ser humano más que en su animalesca inconsciencia, en la que, demasiadas veces se ampara para no tomar su responsabilidad y cambiar lo que se tiene que cambiar.

Todos los que de verdad creemos en lo que decimos, no podemos quedarnos en casa tomando ‘sopitas con leche’ aunque ya estemos viejos y cansados y los huesos nos duelan. Yo seguiré en pie, seguiré viajando, seguiré hablando para despertar conciencias, pues es solo lo que ha de conseguirse: que la consciencia despierte en el humano, quien se ha vuelto demasiado vago al estar sumergido en una era oscura, donde lo que más ha campado ha sido la inconsciencia.

Llegó el tiempo de quitarse de encima la vagancia, la comodidad, el esperar que la solución siempre venga del otro, porque solo ha de venir de uno mismo. La Solución Global que necesitamos, está conformada por la suma de las soluciones que cada uno de nosotros aporta al conjunto, incursionando lúcidamente en lo que más le interesa dilucidar para iluminar la conciencia humana -de dentro afuera- con su generoso aporte.

Quien ha conseguido iluminar su corazón y cuida de que su luz interior siempre permanezca encendida, ya tiene mucho camino hecho, porque esa luz le impulsará infatigablemente hacia adelante, aunque a veces su cuerpo se sienta cansado, su mente se sienta descreída y su emoción se sienta desesperanzada.

Yo a veces me siento muy cansado, muy descreído y también muy desesperanzado, pero sé que son las piedras del camino sobre las que no tengo que poner demasiada atención. El día que me siento así, me lo doy libre, me respeto a mí mismo en ese cansancio, descreimiento o desesperanza, y luego, al día siguiente, el sol vuelve a brillar para mí, porque he respetado mi estar y la fatiga que supone ser humano iluminado en estos tiempos de cambio, de inmensa transición de una forma de ser y estar a otra bien diferente, lo cual siempre crea resistencia en las personas. Se sabe de dónde se sale, de la insatisfacción más profunda y de la desigualdad más ignominiosa, pero no se sabe hacia dónde se va, no se tiene constancia ni certeza de que lo que nos espera es bueno, más que bueno, diría yo.

Las personas han perdido la conexión con su corazón, que es que quien verdaderamente sabe lo que hay que saber y por eso se afincan más en el miedo y en la incertidumbre que en el amor y la certeza de que estamos EVOLUCIONANDO PARA MUY BIEN. ¿Tú me crees, verdad?

Rowina: Sí Leonardo, siempre me ha gustado la calidad de tu voz y tu ardiente corazón apasionado y lleno de vida. Yo también creo que estamos evolucionando para muy bien, hay muchas señales de que es así, al menos, yo me entrego a verlas, porque las señales están, pero no siempre se ven cuando estás mirando demasiado ‘hacia afuera’, adonde se quiere que mires para no darte cuenta de lo importante.

Leonardo: ¿Sabes una cosa?

Rowina: No, dime.

Leonardo: Hay algo que quiere salir de ti, que ya está maduro para hacerlo.

Rowina: Ah si?

Leonardo: Si, ¿lo has notado?

Rowina: Yo me siento bien, a pesar de las ‘aguas blancas’ que me rodean, pero yo me siento bien, tranquila y ponderada. A veces me siento más cansada y algo desesperanzada, porque siento que todo va ‘muy lento’ a la hora de progresar genuinamente. Hay cosas que van muy deprisa y son muy intensas, pero las cosas buenas que esperas lograr desde hace tiempo, se hacen mucho de rogar.

Leonardo: En tiempos de transición las siembras no son aconsejables.

Rowina: Pero tenemos que seguir viviendo y ¿no son nuestros sueños más queridos los que nos hacen vivir?

Leonardo: Sí, pero en tiempos de transición hay que sembrar hacia adentro, para que florezca una fuerte planta y así te conviertas en un Nuevo Ser Humano, Acuariano y genuinamente Fraterno. Es después cuando se podrá sembrar hacia afuera.

Rowina: Es decir, que hemos de seguir posponiendo nuestro sueño…

Leonardo: No, solo has de estar lo mejor preparado posible para que cuando tu sueño llegue le entregues tu mejor estado, tu fragancia más exquisita, tu madurez más sublime.

Rowina: Ay, Leonardo, eres un poeta…

Leonardo: Querida, tengo la sabiduría de la vejez bien vivida, ojalá mucha gente escuchara a los viejos, entonces se ahorrarían muchos esfuerzos innecesarios, muchos sinsabores y muchas tristezas.

Rowina: Yo escucho a los viejos, mejor dicho, a los ancianos sabios. Tú eres uno de ellos y siento un profundo respeto hacia ti y tu sabiduría de vida.

Leonardo: Te lo agradezco…tú también eres vieja, aunque seas joven.

Rowina: ¿Y cómo es eso?

Leonardo: Eres más sabia de lo que crees.

Rowina: En fin, si lo fuera…

Leonardo: No prosigas, sabes que es así, respeta a este viejo.

Rowina: Sea lo que dices, jajajajaja. Eres adorable. Gracias por hablar conmigo e intercambiar conmigo información de ADN a ADN. Sé que además de esta amigable charla, sostenida a nivel consciente, hemos compartido muchas otras cosas que ya irán aflorando en mí a su debido tiempo.

Leonardo: Recuerda que en ti está intentando florecer algo muy bello. Cuídalo, para que los últimos fríos del invierno no den al traste con ello (no lo malogren).

Rowina: Así lo haré, querido Leonardo, corazón de vida. Ese siento que es el bello Don Esencial que encarnas para esta Tierra: encarnas el corazón de la vida, para que todos podamos participar de él.

Gracias por hablarme, me siento profundamente emocionada, sin saber muy bien por qué. Ay, qué de cosas se le escapan a nuestro consciente, qué de cosas pasan que él ni percibe ni capta.


Ecología Integral: Intenta integrarlo todo. La Tierra no está sola, sino que forma parte de un gran conjunto, de un gran Universo, donde tenemos familia. Tenemos que tomar consciencia de que somos parte de ese gran conjunto, de ese gran Universo, sintiendo reverencia por su grandiosidad y belleza.

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