9/12/2013
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Profesionales europeos viajan a Latinoamérica en busca de trabajo y una calidad de vida decente. Entretanto, expertos señalan que el Viejo Continente puede enfrentar una grave crisis política.

El jefe del Departamento de Evaluaciones Estratégicas del Centro de Análisis Situacional en la Academia de Ciencias de Rusia, Serguéi Utkin, comenta:
–Ahora que muchos países latinoamericanos se están desarrollando con bastante éxito, los europeos tienen suficientes razones para cruzar el Atlántico en busca de trabajo. Cabe decir que el traslado a otro continente ya no tiene un carácter tan transcendental como antes, porque hoy en día cualquier europeo que se ha ido a trabajar a Latinoamérica puede volver prácticamente de inmediato, siempre que reciba una buena oferta de empleo en la patria. Dado el actual nivel de comunicaciones, la vida de quien decide cambiar su lugar de residencia no cambia de una vez por siempre.

Al mismo tiempo en Europa, y especialmente en Alemania, hay cientos de miles de puestos para técnicos e ingenieros que permanecen vacantes porque escasea el personal calificado capaz de suplirlos. La directora del Departamento de Pesquisas Políticas Europeas del Instituto de Economía Mundial y Relaciones Internacionales de la Academia de Ciencias rusa, Nadezhda Arbátova, explica:
–La situación en la Unión Europea es bastante complicada. Una fuga masiva de mano de obra puede provocar una escasez de especialistas calificados en la propia Europa. Paradójicamente, se observa una alta tasa de desempleo entre mujeres, y más alta aún, entre jóvenes, que en algunos países alcanza el 60 %, y una notable escasez de profesionales, sobre todo, entre ingenieros y técnicos, en países como Alemania. Semejantes desproporciones pueden hacer que, al momento de superar la crisis, a Europa le falte mano de obra calificada. Considerando además que las previsiones demográficas tampoco son muy alentadoras.

Altas tasas de desempleo se registran en la mayoría de los países europeos. Incluso en el centro del continente son superiores al 6 %. En la periferia, sobrepasan el 30 %. Según expertos, el paro afecta no solo al propio profesional, sino a un promedio de tres personas más que son su esposa y sus hijos. Entonces, si el paro en un país es del 30 %, lo sufren nueve de cada diez ciudadanos. Es un dato muy alarmante.

Algunos expertos incluso evocan la historia del fascismo europeo que surgió en el contexto de graves errores económicos y miopía de los gobiernos europeos de aquellos tiempos que se negaban a reconocer las consecuencias políticas del paro. Así empezaron a ganar popularidad los políticos que prometían a los europeos una mejor calidad de vida y el restablecimiento del orden público a cambio de la eliminación de aquellos que fueron arbitrariamente declarados culpables de todas las desgracias de la nación. Hoy en día, también pueden hacerse más populares los líderes irresponsables que prometan soluciones fáciles a problemas complicados ante una escalada general de tensiones sociales.

En cualquier caso, la idea fija de los europeos de lograr una “sociedad del bienestar universal” está fracasando. La migración de profesionales europeos hacia América Latina es otra prueba de ello.



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