9/17/2013
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El casco del crucero Costa Concordia ha quedado enderezado pasadas las cuatro de esta madrugada y las operaciones de rotación del buque han terminado con éxito, ha anunciado el jefe de Protección Civil, Franco Gabrielli, citado por la Rai.


"El barco está ahora apoyado sobre la plataforma y hemos marcado un punto decisivo para alejarlo de la isla de Giglio", ha añadido Gabrielli. Los técnicos, apunta la Rai, han dicho que "no ha habido bomba ecológica" y que el flanco del casco requerirá "intervenciones importantes". El director de las operaciones de rotación del crucero, Nick Sloane, ingeniero sudafricano de 52 años, ha explicado que "si se piensa en todo aquello que había en este proyecto, entre electrónica y acero, llegas a la conclusión de que pocos países del mundo hubieran podido conjuntar en tan poco tiempo una operación tan vasta". "Hay muchos daños en el barco y habrá que hacer comprobaciones", ha añadido, "pero me siento aliviado, cansado y con la intención de tomar una cerveza y marcharme a dormir". Operación de reflotamiento El crucero Costa Concordia empezó este lunes a enderezarse de nuevo, veinte meses después de encallar junto a la isla italiana del Giglio, en una operación de ingeniería sin precedentes en la que han participado 500 personas y que tiene un coste total de 450 millones de euros.


Las tareas para la vuelta a la posición vertical del crucero comenzaron este lunes a las 09.00 hora local, con tres horas de retraso por las malas condiciones meteorológicas y del mar registradas durante la noche. Poco más de tres horas tardó el barco en separarse este lunes de la roca sobre la que había quedado tumbado tras el naufragio, acaecido en la noche del 13 de enero de 2012 y que dejó un balance de 30 muertos (entre ellos un español y dos peruanos) y 2 desaparecidos, cuyos cuerpos se pretende encontrar ahora gracias al enderezamiento. La operación, conocida en términos técnicos como parbuckling, pretendía rotar el Costa Concordia 65 grados hasta enderezarlo del todo para proceder en la primavera próxima a su traslado hasta un puerto en la península Itálica y posteriormente desguazarlo. La rotación del barco, de 112.000 toneladas y 290,2 metros de eslora, se llevó a cabo en un minucioso proceso mediante una suerte de gatos hidráulicos que tensaron los cables de acero unidos a la parte superior de unos cajones y plataformas instalados, mientras otros cables conectados a 13 torretas levantadas a estribor dieron equilibrio al buque. Los responsables del proyecto, realizado por la empresa estadounidense Titan Salvage y la italiana Micoperi, explicaron que el especial cuidado puesto en la operación ha permitido que no haya habido ningún vertido.





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