8/14/2013
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Bum, bum, bum, bum... y el corazón volvió a latir. En los laboratorios de la Universidad de Pittsburgh había expectación para ver cómo latía un corazón de ratón del tamaño de un balín. No era un experimento cualquiera, sino la primera vez que se lograba que un corazón desarrollado íntegramente en el laboratorio volviera a latir y funcionó.

Hasta la fecha varios grupos de investigación habían conseguido desarrollar corazones bioartificiales a partir de la estructura de corazones originales a los que se le despojaban todas sus células cardiacas. Una vez desnudos, después se regeneraba con nuevas células. Pero esta vez se ha dado un paso más lejos y, por primera vez, se ha conseguido que vuelvan a la vida y empiecen a latir. Lo han hecho a un ritmo de 40 a 50 latidos por minuto, según detallan los investigadores de la Universidad de Pittsburgh en la revista «Nature Communications».

Las células utilizadas para repoblar el corazón del ratón fueron células humanas, lo que anima a pensar que la misma estrategia seguida por los investigadores estadounidenses funcionaría con la estructura de un corazón humano. Las células humanas utilizadas fueron las famosas células iPS, esas que se comportan como las células embrionarias y permiten obtener cualquier tejido celular. En este caso se obtuvieron unas células cardiacas llamadas MCP, células progenitoras multipotenciales cardiovasculares, con las que se repoblaron los corazones desnudos de los ratones. Las células proliferaron y se diferenciaron en cardiomiocitos, células musculares lisas y células endoteliales del corazón. Estas células se sembraron en la estructura cardiaca y veinte días después de la perfusión, el corazón empezaron a contraerse de forma espontánea.

La puerta está abierta, aunque aún hay un largo camino por recorrer para pensar en posibles trasplantes humanos. En el experimento, el nuevo corazón volvió a latir pero aún no funciona como un corazón vivo. Necesita contraerse con la suficiente fuerza para bombear sangre con eficacia y reconstruir el sistema de conducción eléctrico del corazón para que el ritmo cardiaco se acelere y desacelere con propiedad.

En el futuro, podríamos contar con la estructura de corazones de cadáver y regenerarlos a la medida de cada paciente, a partir de una simple biopsia del paciente. Así se podría contar con corazones a la medida de cada enfermo. También podría utilizarse como modelos de investigación, entre otras cosas para probar nuevos medicamentos.

El objetivo más inmediato del grupo de Pittsburgh es desarrollar en el laboratorio fragmentos de músculo cardiaco humano. «Podríamos utilizar los parches para reemplazar una región dañada, por ejemplo, por un ataque al corazón. Eso podría ser más fácil de lograr, ya que no requiere tantas células como un órgano completo de tamaño humano».


http://informe21.com/celulas/fabrican-un-corazon-bioartificial-con-celulas-humanas-de-la-piel
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