4/24/2013
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Una plantilla de excel mal diseñada parece ser la clave de muchas de las penurias económicas derivadas de las políticas de austeridad en las economías occidentales, tal y como han informado varios medios de comunicación nacionales e internacionales, entre los que citamos El Confidencial y The New York Times.

El escándalo salió el pasado 18 de abril a la luz tras conocerse que un joven estudiante de 29 años, ha descubierto que la macro del cuadro de excel sobre el que en Harvard hicieron las estimaciones de los datos macroeconómicos medios de los países occidentales, no computó las últimas 5 filas del cálculo de las casillas 44 a 49 del cuadro de excel en la estimación de los datos.

En el cálculo, quedaron fuera países como Nueva Zelanda, Australia o Canadá, que por error, quedaron excluídos del cómputo de los datos macroeconómicos.

Lo triste, es comprobar como una simple hoja de excel elaborada por profesores de Harvard, haya tenido la transcendencia de alcanzar a las políticas de austeridad del mundo occidental.

Y por increíble que parezca los dos profesores que erraron en el cálculo del excel, fueron dos prestigiosos economistas de la Universidad de Harvard, Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff, y el excel pasó a tomarse como referencia por las economías occidentales en 2010 bajo el nombre de Growth in a Time of Debt.

Tal y como informan hoy varios medios de comunicación, el escándalo surgió cuando  la Comisión Europea tuvo que salir al paso al calificar como“ridículo” y “estúpido” que su estrategia macroeconómica haya estado basada únicamente en el estudio académico que ahora se ha rebatido al estar mal calculados todos los datos por omisión de las filas 44 a 49 del Excel.

En base a dicho estudio, se establecía que conforme a los cálculos, las recomendaciones de acción a corto plazo de aquellos países que superaban el 90% de deuda respecto a su PIB, debían recortar inmediatamente ésta en el corto plazo, sacrificando el crecimiento económico presente por crecimiento en el futuro. La Comisión Europea tomó el estudio como si fuera el catecismo de la receta de la recesión, confiada en los datos, lo que originó los recortes en los países del sur de Europa.

El descubridor del error fatal en el Excel, ha sido un joven estudiante que está cursando el doctorado en Harvard: “Thomas Herndon” de 28 años, graduado en economía por el Amherst College en Massachusetts.

Al parecer Thomas, comenzó a estudiarse el Paper de los investigadores de Harvard como parte de sus deberes de clase, pues se les encomendó el análisis de algún documento que fuera clave, así que optó por  estudiar el estudio de Rogoff y Reinhart .

Se encontró con la imposibilidad de replicar la investigación, a pesar de llegar al mismo resultado en todas las ocasiones que intentó replicar el estudio, lo que le generó una tremenda incertidumbre académica.

De esta forma decidió ponerse en contacto con uno de los autores, en concreto con  la profesora Reinhart, quién accedió a enviarle los datos en los que había basado el estudio, y los ficheros estadísticos, indicándole a Herndon que hiciera lo que estimara oportuno con ellos.

Al abrir el Excel, Herndon observó que las marcas de cómputo de la macro eran incorrectas, y los errores saltaban a primera vista, pues no se contemplaban los datos de las filas 45,46,47,48 y 49. La Selección de datos se había detenido en la fila 44 del cuadro, con lo que los promedios estaban mal calculados. (1)

Además, por si fuera poco, siguió profundizando y descubrió que quedaban fuera del estudio países como Nueva Zelanda, Canadá y Australia, con cierto peso en el contexto de la OCDE.

Inmediatamente Herndon, decide comunicarlo a los investigadores que inicialmente desconfiaron de los resultados de la revisión del doctorando, pues no podían digerir que un simple doctorando cuestionara de una forma tan sencilla uno de los estudios más importantes de los últimos tiempos y que tantas consecuencias económicas ha traído respecto de las medidas propuestas a su tenor.

Tras un mes repasando los resultados, el profesor Robert Pollin aseguró que efectivamente, su alumno estaba en lo cierto, en declaraciones a Reuters. “Al principio, no le creí. Pensé ‘que es un estudiante, y tiene que estar equivocado. Son unos economistas eminentes y él es tan sólo un graduado”. El caso es que en efecto el profesor Pollin tuvo que darle la razón a su alumno tras comprobar personalmente que estaba en lo cierto.


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