4/25/2013
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En Señales, Nicolas Cage es un astrofísico que se enfrenta a un dilema:

¿debe creer en una larga lista de números que indican fechas y víctimas, lista que ha sido escrita por una niña hace cincuenta años que se volvió loca? Y claro, estamos en el cine, y en este excelente film de Alex Proyas, asistimos a una serie de catástrofes, a cada cual peor, que siguen la numerología (y no se pierdan la fabulosa escena en la que un avión se estrella delante de las narices de Cage, en mi impresión, la más impactante mostrada hasta la fecha por una cámara de cine). Hasta que llegado el momento, descubrimos la verdad: la Tierra será arrasada por una llamarada solar.

Y bien, me pregunta alguien. ¿Podría suceder? Resulta que el Sol se encuentra en un pico de máximos. Los astrofísicos saben desde hace tiempo que nuestra estrella funciona en extraños ciclos solares de once años, en los que va progresivamente enfureciéndose. En los peores momentos, aparecen las famosas manchas negras en su superficie, las manchas solares. Son un poco el preludio de las erupciones o llamaradas, asociadas a intensos campos magnéticos. El sol vomita a veces una inmensa cantidad de materia en forma de plasma y energía, equivalente a decenas de millones de bombas atómicas cada vez.

 Si da la casualidad de que en ese momento la Tierra le da la cara a la mancha y está en su camino...¿qué?
Y les tengo que confesar que ha sucedido. La NASA, mientras escribo estas líneas, acaba de anunciarnos que hace algunos días, detectó una erupción solar enorme, que expulsó materia y energía en una llamarada que viaja a 600 kilómetros por hora. La Tormenta Solar se espera que impacte contra nosotros en los próximos dos o tres días. Entonces...¡estamos listos! ¿O no?

Pues no lo parece... por ahora. Estamos a 150 millones de kilómetros, y en el peor de los casos, estos chorros de energía golpean la Tierra, chocan con nuestro campo magnético, producen las auroras boreales, y causan una interferencia grave en las telecomunicaciones y los cables eléctricos.

La peor tormenta solar de la que tenemos noticias en 500 años se abatió sobre la Tierra el 1 de septiembre de 1859. Tuvo tanta potencia que causó auroras boreales ..¡en el Caribe! e incendió algunos postes de telégrafos (el teléfono no se inventaría hasta quince años después). Pero en 1989, otra de estas tormentas causó un apagón en Canadá y más de seis millones de personas se quedaron sin luz.

Y si me preguntan: vale, esto está muy bien, pero ¿qué sucedería si de repente se nos viniera encima la tormenta perfecta solar, la más grande de la historia? ¿ Y si el Sol se volviera loco? ¿Podría sobrevenir el fin del mundo, como el que afronta Nicolas Cage? No se puede descartar matemáticamente tal posibilidad, pero lo cierto es que el Sol lleva alumbrándonos de manera pacífica durante 4.000 millones de años.
¿Por qué iba a tener un pronto? Para eso está el cine.

Pero la ciencia da otra excitante posibilidad de catástrofe. Hay expertos, como el astrofísico Antonio Ferriz, –que ha publicado con sus colegas un excelente trabajo que demuestra que los planetas del Sistema Solar pueden influir en el magnetismo del Sol en una medida muy pequeña– que me sugiere un escenario aún peor: si un agujero negro se traga una estrella y produce un estallido de rayos gamma, aunque sea a distancias de muchos años luz, es mejor que no estemos en su camino. de lo contrario, ¡la Tierra podría quedar esterilizada!
Un buen guión como el de Señales, solo que cientíticamente más coherente.


alquimiayciencias.blogspot.com
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