4/06/2013
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Fabricar tejidos artificiales con propiedades de los tejidos vivos a partir de miles de gotas de agua y con aplicaciones médicas. Eso es lo que ha logrado un equipo de la Universidad de Oxford (Reino Unido) gracias a una impresora 3-D programable que ha logrado un material tridimensional que algún día podría imitar el comportamiento de las células en los tejidos.

El nuevo tipo de material se compone de miles de gotas de agua conectadas y encapsuladas dentro de las películas de lípidos, por lo que, según los investigadores cuyo trabajo se publica en Science, podrían llevar a cabo algunas de las funciones de las células humanas. Los materiales similares a los tejidos, desarrollados por el equipo de Gabriel Villar, tienen la consistencia de caucho blando y físicamente se asemejan a los tejidos del cerebro y de la grasa.

Los investigadores han tratado de construir materiales que puedan ser utilizados en aplicaciones médicas, como la liberación controlada de fármacos. A largo plazo, esperan integrar la tecnología con los tejidos vivos para reparar o aumentar potencialmente los problemas orgánicos.

Medicamentos

Los expertos creen que estas «redes de gotas» impresas podrían desarrollar un nuevo tipo de tecnología capaz de administrar medicamentos a los lugares donde más se necesitan y, potencialmente, reemplazar o interactuar con los tejidos humanos dañados. Dado que las redes de gotas son completamente sintéticas, explica, no tienen genoma y no se replican, por lo que se evitan algunos de los problemas asociados con otros enfoques para la creación de tejidos artificiales, como los que utilizan células madre.

Debido a que las impresoras 3-D convencionales no están capacitadas para crear estas redes de gota, los investigadores fabricaron una a su medida. «En este momento hemos creado redes de hasta 35.000 gotas, pero el tamaño de la red que podemos hacer es realmente limitado por el tiempo y el dinero. Para los experimentos se hemos empleado dos tipos diferentes de gota, pero no hay razón para que se puedan usar 50 o más clases diferentes».

«No se trata de que los materiales se asemejen fielmente a los tejidos, sino más bien que sean estructuras que puedan llevar a cabo las funciones de los tejidos», explica el profesor Hagan Bayley. Bayley cree que este trabajo demuestra que es posible crear redes de decenas de miles de gotas conectadas que, impresas con poros de proteínas para formar vías a través de la red, imitan a los nervios y son capaces de transmitir señales eléctricas desde un lado de una de la red al otro.


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