4/15/2013
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Un reciente estudio presentado por un grupo disciplinar de científicos búlgaros y ucranianos, analiza y descubre la relación existente entre las Oscilaciones Resonantes de la Inosfera Terrestre y los biorritmos del cerebro humano.

El estudio fue presentado para su publicación en agosto de 2012  por un equipo científico multidisciplinar compuesto por:

V.D. Rusov, K.A. Lukin, T.N. Zelentsova, E.P. Linnik, M.E. Beglaryan, V.P. Smolyar, M. Filippov y B. Vachev y ha sido elaborado gracias a la colaboración interdisciplinar del Departamento de Física Nuclear, Teorética y Experimental de la Universidad Politécnica Nacional de Odessa (Ucrania), El Instituto de Radiofísica y Electrónica  (NASU) Ucrania y El Instituto Búlgaro para la Investigación Nuclear y la Energía Nuclear de Sofía.

Tal y como podemos leer en la Introducción del interesante estudio, el análisis parte de las diferentes investigaciones anteriores realizadas por el equipo del Premio Nobel Luc Montagnier en sus tres anteriores investigaciones en las que se ponía de referencia la relación entre el ADN y las Resonancias Schumann y en concreto el punto de los 7.83 Hz, en base al cual Montagnier basa sus descubrimientos del año 2010.

En el estudio de Montagnier y su equipo se observa una relación estable  de Ondas ULF inferiores a 7Hz procedentes de la secuencia del ADN de las bacterias. Partiendo de esta base Rusov, Lukin y su equipo de trabajo, muestran el análisis de ese mismo proceso para entender los procesos lógicos de estas Ondas  y su repercusión en los biorritmos del cerebro humano.
La razón tiene que ver con la coincidencia de los biorritmos cerebrales en los espectros denominados delta y theta y su relación con las bandas de frecuencia ionosférica (0.1 a 10 Hz).

Aunque el estudio realiza un enfoque dirigido a las modificaciones en los biorritmos cerebrales y la incidencia conjunta entre las Resonancias Schumann y algunas variaciones en diversas series de datos históricos correspondientes a incrementos y disminuciones de enfermedades víricas, cáncer, desórdenes biofísicos diversos, etc…sienta las bases para un estudio posterior más avanzado en el que se analicen de forma detallada, las relaciones entre tormentas solares y radiación cósmica, modificaciones ionosféricas, actividad geomagnética y los biorritmos cerebrales, así como su posible incidencia en el ADN.

Los datos secuenciados disponibles, muestran diferentes tendencias directas e inversas respecto a la presencia, incremento o descenso de ciertas enfermedades, en función de las series ionosféricas y geomagnéticas en un período analizado de 100 años de series históricas de las que se disponen datos.

Adicionalmente el estudio diferencia entre las diferentes formas en que esta interacción magnetobiológica se produce en función de los distintos tipos de absorción celular.


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