3/10/2013
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Beat Kappeler, sociólogo, periodista y escritor suizo, publicaba el pasado domingo 24 de febrero en el periódico suizo ‘Neue Zürcher Zeitung’, un sugestivo articulo titulado “Mi punto de vista es que detrás de la prohibición del pago en efectivo, se encuentra el estado policial”.

Kappeler  relataba que el más insensato de todos los emperadores romanos en materia económica fue Maximino el Tracio, el primero de los emperadores-soldado y que su vida, su obra y su muerte son una lección para nosotros. Maximino entre los años 235 y 238 se metió en guerras, necesitaba dinero y acuñaba cada vez más dinero hasta que llegó a no valer nada. Maximino llegó a prohibír el pago de los impuestos con dinero, pero en cambio exigía oro, plata y materias primas. El estado rechazaba su propio dinero.

Muchos estados europeos semiquebrados en la actualidad también prohíben o tienen previsto prohibir los pagos en efectivo por encima de los 1.000 euros como Francia. En Grecia incluso se habla de limitar el pago en efectivo a 500 euros. En Suiza también está previsto prohibir los pagos en efectivo por encima de 100.000 francos en la compra de viviendas. En España desde noviembre 2012 está prohibido pagar un importe superior a 2.500 euros en efectivo. La nueva norma forma parte de la nueva Ley Antifraude y afecta a operaciones en las que haya, al menos, un empresario o un autónomo.

El experto sociólogo, periodista asegura que Occidente anteriormente libre, se ha convertido en una sociedad esclavista, a cuyos miembros se les dicta desde el poder, lo que tiene valor y lo que no, lo que hay que cambiar y cómo. Y si bien el dinero en sí mismo todavía no está prohibido, de hecho se imprime hasta el infinito, pero los billetes y monedas están quedando fuera de la ley. Los títulos, acciones, bonos son contabilizados de manera abstracta por unos técnicos, pero a los que los ciudadanos ya no tienen acceso.

Según Kappeler las implicaciones son evidentes, oficialmente se trata de luchar contra el blanqueo de dinero o la evasión fiscal, pero claramente es una nueva versión de control de la ciudadanía, con la variante de que el dinero es sospechoso y requiere justificación.

Desde  la crisis financiera de 2008, los ciudadanos ya no pueden ni siquiera protegerse de los bancos, manteniendo efectivo. Mohamed El-Erian, jefe de PIMCO uno de los mayores fondos de inversión del mundo, durante el colapso de Lehman Brothers en 2008 le ordenó a su esposa a recoger todo el efectivo disponible. En el futuro si se hiciera algo parecido no se podría gastar, sólo sería papel impreso necesitado de justificación. El ciudadano del futuro estará encadenado a los bancos.

La confianza en el dinero está menguando dramáticamente. El dinero tiene exactamente el valor que le atribuyen los ciudadanos. En vista de este panorama aparecen otros depósitos de capital como el oro de inversión, las joyas, el arte, los inmuebles y la tierra de cultivo. “Y un fusil para defender el cultivo o el oro enterrado. La imagen no es demasiado dramática, porque el fin de la confianza en el dinero también significa el fin de la civilización tal como la conocemos”, asegura Beat Kappeler.

En el futuro el estado podrá gravar o intervenir fácilmente las cuentas electrónicas, valores, bienes y registros, mientras, que los secuaces de Maximino el Tracio tenían que trabajar para arrebatarle de las manos las vacas y el oro a los ciudadanos.

La obligatorirdad de los pagos electrónicos son los precursores de los controles de capital. Muchos ven la prohibición de dinero en efectivo como un primer paso. Controlar para luego restringir las transferencias y la libre circulación de bienes, servicios y personas. El sobreendeudamiento de los países occidentales y el nuevo principio de la “seguridad antes que la libertad”, convierten a los ciudadanos en sujetos manipulados.


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