10/15/2012
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El límite absoluto estaría en unos 6,8 millones de años.

En la película Parque Jurásico se conseguía recuperar ADN de dinosaurios de hace de 65 millones de años, generalmente a partir de la sangre chupada a estos animales por mosquitos conservados en ámbar. A partir de esos fragmentos de ADN los científicos de la película pudieron traer a la biosfera de este planeta de nuevo unos animales extintos pero nunca olvidados.
Desde entonces los científicos de verdad siempre han negado que algo así fuera posible, pero siempre ha habido debate acerca del tiempo que puede pasar desde que un a animal muere y su ADN se conserva de alguna manera hasta que se degrada de tal forma que ya no es posible extraer la información genética de él. Hasta el momento la marca mundial en recuperación de ADN fósil está en 450.000- 800.000 años y corresponde a testigos de hielo extraídos en Groenlandia.
Ahora Mike Bunce y Morten Allentoft de Murdoch University (Australia) han conseguido calcular al cabo de cuánto tiempo el ADN dentro de un hueso estará completamente degradado. El ADN conservado a menos cinco grados centígrados estaría completamente degradado en 6,8 millones de años, lo que haría imposible la recuperación de ADN propuesta en la película Parque Jurásico.
Para poder llegar a esta conclusión han analizado 158 huesos fósiles pertenecientes a tres especies distintas de moas, un extinto grupo de aves que una vez habitaron en Nueva Zelanda. Según los investigadores, hasta ahora había sido agónicamente difícil estimar el ritmo al que el ADN decae porque es difícil encontrar largas cadenas de ADN en los fósiles con los que poder realizar comparaciones significativas.
Y es que son muchos los factores que influyen en la conservación del ADN fósil. Además de la temperatura, está el ataque los microorganismos o la oxidación a la que se ven sometidos los restos de ADN.
En este caso se han aprovechado de la relativa abundancia de huesos de moas y de una muestra estadística lo suficientemente abundante. Además los huesos son de diferentes épocas, pero como preceden de la misma región han experimentado las mismas condiciones ambientales. Los huesos tenían edades comprendidas entre los 600 y 8000 años. Recordemos que los moas fueron extinguidos en tiempos históricos debido al exceso de caza realizado por los maoríes que llegaron a Nueva Zelanda.
Estos investigadores han calculado el ritmo de “semi-desintegración” en el que la mitad del ADN se degrada, estimándolo en 521 años. Este ritmo de degradación es 400 veces más lento que lo predicho por experimentos simulados en el laboratorio.
Basándose en este ritmo predicen que los fragmentos de ADN de suficiente longitud pueden conservase en huesos congelados durante un millón de años.
Sin embargo, estos investigadores dicen que hace falta más investigaciones sobre la degradación del ADN, pues la edad del fósil sólo afecta en un 38,6% a la variación en la conservación del ADN. Otros factores como el impacto del almacenamiento una vez se recogen las muestras en el yacimiento, la química del suelo o incluso la época del año en la que murió el animal también influyen.
Esperan refinar la predicción en la supervivencia de ADN mediante el análisis de cómo se degradan los fragmentos de ADN fósil en otras partes del mundo. Los modelos podrán además estimar si un fósil contiene fragmentos de ADN útiles o no y así tomar medidas a la hora de la toma de muestras y evitar la destrucción de información.
Nunca podremos resucitar un dinosaurio, pero según esta investigación quizás sí podamos resucitar un mamut, un moa o un neandertal.

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