12/30/2015
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Seguro que alguno ya ha visto la película Avatar de James Cameron, en la que se desarrolla un individuo en el que depositar la consciencia de un operador humano. Y es que aunque esta tecnología va mucho más allá de nuestras capacidades actuales, los avatares robóticos podrían permitir a los seres humanos experimentar plenamente el medio ambiente de otros mundos. A través de los ojos robóticos de los avatares podremos ver el amanecer de un lejano planeta sin tener que soportar la experiencia de una asfixiante muerte helada a -200 grados C o soportar la destrucción de nuestra piel debido a las intensas tormentas de polvo marcianas.

Si todos los mundos habitables en el universo con únicos, y las condiciones químicas precisas de un planeta ayudan a dar forma a la vida que allí se desarrolla, entonces estos avatares permitirían a los turistas espaciales visitar otros mundos desde la seguridad de su nave espacial (o la comodidad del sofá de tu salón).

“¿Podría ser que todas las historias de encuentros con extraterrestres en la Tierra eran realmente encuentros con los avatares alienígenas? Quizás los extraterrestres en realidad no parezcan grises humanoides con grandes ojos y sin nariz. Este concepto podría ser inquietante debido a que, simplemente, nos pareceríamos a ellos”.

“El programa espacial de la NASA del mañana será diferente”, dijo Wallace Fowler de la Universidad de Texas, un reconocido experto en el modelado y diseño de las naves espaciales y los sistemas de exploración planetarios. ”Los vuelos espaciales tripulados más allá de la órbita terrestre baja (LEO), más allá del blindaje natural de la Tierra contra la radiación (los cinturones de Van Allen), con peligrosos”.

En la actualidad, un ser humano que se aventure en el interior de los cinturones de Van Allen podría recibir lo que la NASA definió una “dosis de por vida” de radiación cósmica galáctica en solo 200 días. Y si además se tiene que enfrentar a una eyección de masa coronal enviada desde el Sol, la dosis letal podría llegar en apenas unas horas. Tampoco Marte tiene un equivalente al blindaje que nos proporcionan los cinturones de Van Allen, por lo que una base marciana también necesitaría protección. Incluso una estancia en la Luna sin un sistema de protección adecuado sería limitada.

“Las misiones robóticas, a corto plazo, se limitarán al interior del sistema solar”, continúa argumentando Fowler sobre las duras realidades de los viajes espaciales tripulados. ”En el sistema solar interno (dentro de la órbita de Marte), las células solares se pueden utilizar para proporcionar energía a las naves espaciales.

Más allá de Marte, los sistemas de energía de las naves espaciales suelen contar con baterías radioactivas para crear electricidad y el calor necesario para mantener “con vida” sus instrumentos. Pero es que además a la NASA se le está agotando el plutonio 238, el elemento radiactivo utilizado para suministrar electricidad a las naves espaciales que tienen como misión explorar las profundidades del sistema solar. Hemos agotado las reservas de los EE.UU. y lo hemos estado comprando a los rusos. Ahora este material es escaso y no hay otras fuentes disponibles actualmente.”

Sin embargo, los actuales robots están muy lejos de los verdaderos avatares del mundo de Pandora que permitían al usuario humano una experiencia autentica del medio ambiente. Aquí es donde las tecnologías de realidad virtual entran en juego.

La estación de trabajo Virtual Interactive Environment Workstation (VIEW) es en realidad el instrumento que inicio el desarrollo de la realidad virtual desarrollado, creado por el centro Ames de la NASA. Fue un salto hacia adelante hacia la verdadera “inmersión” del usuario en un entorno virtual, y fueron los primeros sistemas en utilizar un “guante de datos”. Este guante media y rastreaba cómo un usuario movía sus dedos, lo que permitía una interacción con el mundo virtual.

La NASA está desarrollando tecnologías que permitan a un explorador humano, situado en una base en nuestro planeta o en la relativa seguridad de una estación espacial, experimentar realmente la exploración de un lugar lejano. Si la tecnología puede estar vinculada a robóticos “avatares” en una superficie planetaria en tiempo real, el usuario no simplemente experimentara una simulación del mundo, sino que podría participar directamente en la exploración y los experimentos científicos como si estuvieran allí.

Con la “tecnología háptica” que utilice una retroalimentación sensorial para recrear el sentido del tacto, un usuario podría usar guantes que les permitan “sentir” los objetos de un mundo virtual. Se podría examinar la textura y el peso de las rocas, o incluso experimentar el crujido de hielo de tierra marciana.

A pesar de que la NASA y otros han recorrido un largo camino en el de desarrollo de los avatares, la tecnología tiene un largo camino por recorrer antes de que podamos disfrutar de aventuras en planetas tipo Pandora...
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